El espíritu del voluntariado llega hasta el medio ambiente

31/03/2008

Es el resultado lógico de los nuevos tiempos. De las nuevas inquietudes. Los jóvenes canarios ya no se conforman con observar los problemas desde el televisor. Quieren participar, ayudar y, si es posible, aprender e incluso enseñar. Igual se implican con la gente más desfavorecida desde Cruz Roja que con el drama de los inmigrantes a través de Acnur. También con los problemas medioambientales, un sector menos dramático, pero igualmente formativo.

Los promotores de este nuevo estilo de trabajo solidario son los responsables en Canarias de la Fundación Global Nature. Una institución que, desde el año pasado, ha elegido a Fuerteventura para desarrollar algunos de sus proyectos medioambientales más interesantes. Y donde fiel a su filosofía, integra en ellos tanto a reconocidos profesionales como a entusiastas voluntarios. De esta manera, aunando el saber y las ganas, los trabajos se completan con un gran nivel, al mismo tiempo que se convierten en un privilegiado campo de aprendizaje para todos.

«Nosotros no tratamos de sustituir profesionales», justifica el coordinador Juanjo Ramos, «sino de complementar su trabajo con voluntarios que nos ayudan a cambio de recibir una formación. Se crea así una simbiosis en la que se ve beneficiada la Fundación, gracias al trabajo de los voluntarios y ellos, a su vez, porque aprenden, conociendo de esta manera la labor práctica de los proyectos de conservación».

Una apreciación que ratifica uno de los monitores del campo de trabajo, Alejandro Padrón. «La formación que se ofrece a los voluntarios es muy positiva. Y ellos ponen un entusiasmo que a lo mejor los profesionales ya han perdido», confirma este experto de La Laguna que, como uno más de los voluntarios, se ha pateado durante dos semanas todo Fuerteventura, para después pasar a Lanzarote con el mismo objetivo: estudiar el impacto de los tendidos eléctricos en las aves. Un proyecto promovido por el Gobierno de Canarias y en el que colaboran los Cabildos de ambas islas, que se podía haber hecho sólo con técnicos, pero que la Fundación Global Nature prefirió desarrollar con voluntarios. La razón la explica de nuevo Padrón: «pensamos que es una manera muy interesante de involucrar a la gente en la defensa del medio ambiente sin reducir el rigor del trabajo realizado».

Juanjo Ramos lo ratifica: «para nosotros es básico este sistema, no sólo porque los voluntarios te echan una mano, sino porque nos ayudan a darlo a conocer a la población».