El drago más viejo de Canarias sobrevive en Las Meleguinas

01/06/2014

El esquelético drago de Las Meleguinas disfruta de buena salud a sus más de 420 años, los que se le estiman y le convierten en el ‘dracaena draco’ más viejo de Canarias. Agarrado a una montaña de picón, sobrevive mientras se apagan sus congéneres silvestres.

El drago canario más delgado, feo y aparentemente débil de Gran Canaria, el que adorna un jardín de Las Meleguinas situado hoy entre casas de turismo rural y pistas de pádel, es también el más antiguo de Canarias que sigue de pie y vivo. Aceptando que dracaena draco florece cada 15 primaveras, como promedio, el esquelético ejemplar de Santa Brígida que crece en un promontorio de picón suma 420 años desde la primera.
El geógrafo Rafael Almeida, especialista en dragos canarios y  autor, entre otros, de la catalogación de dracaena tamaranae, la especie grancanaria, no lo afirma «porque no se puede. Es una estimación y tiene en sí un margen de error», aclara, aunque defiende que «en teoría es el drago más viejo». Al contar sus floraciones, confirmó que tiene más que los de de Icod y San Juan (Tacoronte), los más longevos en la isla con ejemplares más monumentales, Tenerife. Frente a sus 23, el drago de Las Meleguinas suma 28, «aunque haya cierta resistencia a aceptarlo».
Pedro Socorro, el cronista oficial de Santa Brígida, recuerda que el drago fue respetado por el hostelero que en los años 50 del siglo pasado transformó su entorno en el restaurante Las Grutas de Artiles, Agustín Artiles Padrón. Las cuevas fueron cobijo del ganado trashumante de la Cumbre hasta que se las vendió su anterior propietario, el dueño del molino del pueblo, José Cabrera Ramírez. El drago empezó entonces a llamar la atención de las cámaras fotográficas de los turistas que hacían la excursión, denominada La Vuelta al Mundo, de visita a Monte Lentiscal y La Atalaya.
Agustín Artiles, hijo del hostelero que abrió Las Grutas, presume de tener en sus jardines el drago más antiguo del Archipiélago, un ejemplar «atípico por famélico». Comenta que «está sobre una roca, directamente. No tiene suelo» y vive acompañado de flora autóctona y algunos árboles frutales.
Al drago de Las Meleguinas le seguía, por edad, el de la antigua casa del comandante Antonio de la Rocha, en Telde, con 26 floraciones, pero falleció hace años. Otros ejemplares centenarios de dracaena draco muertos en este siglo XXI son el del barranco de Las Goteras (Santa Brígida) y el de la finca de Grimón (Gáldar). El más antiguo goza de buena salud y su fisonomía apenas ha variado en el último siglo.