Del Director

El doloroso trágala del PSC

Quien bien te quiere, te hará llorar. Eso, más o menos, es lo que debió pensar Juan Fernando López Aguilar después de escuchar de labios de José Luis Rodríguez Zapatero que, como la cosa de la economía está tan mal, hay que hacer de tripas, corazón y apoyar los Presupuestos autonómicos elaborados por José Manuel Soria y firmados por Paulino Rivero.

Eso sí que es un sacrificio. En realidad, otro más, pues para sacrificios el que ya tuvo que hacer en su día el entonces ministro de Justicia cuando se le pidió que pusiera buena cara al anuncio de que lo sacaban del vetusto palacio de San Bernardo, en pleno centro de Madrid, que ocupaba tan cómodamente para desplazarse al mucho menos rimbombante Parlamento de Canarias a sabiendas de que le aguardaba el banquillo de la oposición. Como si aquello hubiese sido poco, ahora llega Rodríguez Zapatero y obliga a los suyos a fundirse en un abrazo presupuestario con quienes gobiernan en todas las autonomías, un apoyo que, ojo al dato, se ofrece cuando ni siquiera han sido presentados los correspondientes proyectos de ley presupuestarios. Estamos, por tanto, ante un cheque en blanco en toda regla y ahora habrá que ver cómo se lo explica López Aguilar a su parroquia.

Y lo peor no es eso. Anoten otra maldad nacida en los pasillos de Ferraz: alguien que le tiene ganas a López Aguilar filtró a la agencia de noticias Efe que el secretario general de los socialistas canarios había sido de los pocos que se habían opuesto al planteamiento de Rodríguez Zapatero, lo que le impide ahora presentar la abstención o el voto favorable a los Presupuestos canarios como un acto de responsabilidad o de generosidad. Gracias al teletipo de la agencia estatal -nada sospechosa de tenerle manía a López Aguilar-, ya sabemos que éste se resistió, con lo que su trágala es doblemente doloroso: lo fue en privado, con Zapatero delante, y lo será en público, con Rivero y Soria esperando ese momento solemne en que los diputados más críticos con el pacto gobernante -léase, por ejemplo, Santiago Pérez, Francisca Luengo y algunos más- tengan que levantar la mano y apoyar los Presupuestos.

Con todo, López Aguilar se puede consolar pensando que otros ya han pasado por este trance y no les ha ido del todo mal. A fin de cuentas, es lo que se llama hacer una oposición constructiva. Fue lo que hizo, por ejemplo, Larry Álvarez cuando el pasado año no enmendó la plana a los Presupuestos del Cabildo que preside José Miguel Pérez. Lo hizo, según explicó, porque los tiempos obligaban a forzar consensos y eso es lo que ahora pregona Rodríguez Zapatero. Miren por donde, va a ser verdad que los extremos se acaban tocando

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