«El directo salva al teatro de la red»

Aunque Roberto Álvarez estudió ingeniería de telecomunicaciones, lo suyo era la interpretación, siendo miembro fundador de la Compañía de Teatro de la Danza de Madrid. Ahora es un habitual del cine, la televisión y el teatro, donde está dando vida a Helmer, protagonista de ‘Casa de muñecas’.

Patricia Vidanes Sánchez
PATRICIA VIDANES SÁNCHEZ

¿Es Helmer, el personaje de Casa de muñecas, un secundario de lujo a la vista de la sombra que le hace Nora? No, lo que pasa es que Nora se convirtió en un icono feminista en su época, y por tanto adquirió un papel social que trascendió al propio trabajo en la obra, convirtiéndose en un personaje emblemático. Pero a Helmer lo han interpretado los grandes de la escena ¿Y en su carrera qué supone el papel de Helmer? Supone una gran dificultad a afrontar. Es un hombre víctima de la época que le tocó vivir; es un sátrapa, un hombre investido de formalidad, de sentido del deber y del honor, cosa que en aquella época era lo que significaba ser hombre. Y ese hombre ve cómo su matrimonio, y por tanto su vida, se destruye por completo víctima del rigor de los esquemas de la época. ¿Y cómo afronta la preparación de un papel de este tipo, con tanto peso pero tan pasado de moda? En aquella época los roles sociales estaban muy diferenciados. El hombre dominaba socialmente, tenía el poder tanto en la sociedad como en la familia, que constituye una mini sociedad. Eso creo que ha ido cambiando, la sociedad ha ido avanzando. Pero quedan restos importantes de lo que hasta ahora era así. Sigue habiendo comportamientos extremadamente machistas, llegándose a la violencia de género como máxima expresión; en la sociedad sigue existiendo este carácter de poder, de dominio a través del poder del hombre. Pero también es verdad que el feminismo ha supuesto grandes avances y hay hombres, entre los que me gustaría estar, que ya no vemos tantas diferencias en los comportamientos y en los roles sociales. Creo que la sociedad ha avanzado, aunque quedan cosas por hacer, e incluso se puede dar el caso contrario. Ahora hay hombres oprimidos, sobre todo en las separaciones, viéndose sin custodia (de los hijos), sin piso, sin nada, abandonados por las leyes. Porque de tanto querer proteger y defender a la mujer hemos caído en lo contrario. Sí, pero también son muchos años de opresión de la mujer, y ésta también tiene derecho a muchísimos más años de pasarse todo lo que se quiera al otro lado. Esta es la verdad, lo cual no quita para que puedan producirse hechos injustos a la inversa. Y es que después de muchos años de opresión, hacen falta muchos años de liberación, hasta que se llegue al equilibrio. Si Ibsen volviera a escribir hoy Casa de muñecas, ¿sería una mujer de nuevo la protagonista? Ibsen en aquel momento no eligió, no quiso hacer una obra feminista, sino que describió la opresión de un ser humano, una mujer, víctima del rol social que se le imponía. Y de ahí, se convirtió en un icono feminista sin él pretenderlo. Si él estuviera aquí hoy en día, a lo mejor elegiría a cualquier otro ser humano oprimido, un hombre saharaui, un musulmán, cualquier persona que se sintiera oprimida, con falta de libertad y que buscase un lugar en e l mundo. Como un saharaui, sin país, sin patria, sin un lugar donde trabajar, sin una tierra donde pisar y ver crecer a sus hijos, y que busca la libertad.