El dinero de la estafa de Lifer sigue sin aparecer

12/10/2010

Dos años han pasado desde que se destapara el mayor fraude inmobiliario de la historia de Canarias protagonizado por Lifer y ninguno de los 300 afectados ha recuperado un sólo euro de los 3 millones a los que ascendió la estafa. Las sentencias favorables a los afectados no han servido de mucho porque el dinero de Lifer sigue sin aparecer.

Dos años después de que se destapara la mayor estafa inmobiliaria de la historia de Canarias los afectados no han recuperado un sólo euro de un fraude que ascendió a 3 millones de euros. Asimismo, hasta ahora ninguno de los directivos o administradores de la empresa Lifer, que estafó a 300 canarios en las islas de Gran Canaria, Lanzarote y Fuerteventura, ha ido a parar a la cárcel a pesar de que en los juicios celebrados hasta la fecha por la vía civil han sido favorables a los afectados, según señalan fuentes jurídicas.


Estas fuentes indican que en  los juicios celebrados por la vía civil y en los que hubo sentencia condenatoria contra la administradora de la inmobiliaria Lifer, Patricia Fernanda Nato Cruz, la acusada «no fue a la cárcel porque  no tenía antecedentes penales».  «Habrá que esperar a los procedimientos que se están tramitando por la vía penal para que los culpables vayan a prisión», señalan estas fuentes.


Hasta la fecha, Nato Cruz es la única persona contra la que se han emprendido acciones penales porque es el único nombre que figura «en los papeles de los afectados» como administradora de la inmobiliaria. El propietario de Lifer, Julio César Díez Merino, más conocido como don Pedro, ha quedado al margen de todo «pese a ser el artífice del entramado», según apuntan los afectados.

Procesos abiertos. Actualmente son «innumerables» los procedimientos que se encuentran en los juzgados de Las Palmas, unos en fase de instrucción y otros pendientes de apertura de juicio oral. Y es que los afectados de Lifer optaron por distintas vías para reclamar unas cantidades que oscilaron entre los 3.000 y hasta los 51.000 euros y que entregaron a Lifer en concepto de contrato de arras y como forma de reservar los pisos que iban a comprar.

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