El detenido por provocar el incendio que azota Gran Canaria ingresa en prisión

30/07/2007

La juez del número dos de Arucas ha decretado prisión provisional a la espera de juicio para el acusado de provocar el incendio que azota la Cumbre de Gran Canaria desde el pasado viernes.

Juan Antonio Navarro, de 37 años, llegó al Juzgado de Arucas a las 7.45 horas de esta mañana y pasó a disposición judicial sobre las 11.00 horas. Tras prestar declaración, la titular consideró probados los delitos de los que se le acusa y dictó su ingreso en la prisión provincial de Salto del Negro.

El vigilante forestal desempeñaba labores de vigilancia tras ser contratado por el Cabildo el pasado 1 de julio, si bien su contrato terminaba el próximo 30 de septiembre y, al provocar el fuego, pretendía que el Cabildo Insular prolongase las contrataciones del personal forestal y extendiese por más tiempo el Plan Contraincendios.

Juan Antonio N.A. dio el primer aviso de la existencia del incendio a través de una llamada de teléfono al Centro Coordinador de Prevención de Incendios (Cecopin), según informó la Guardia Civil tras su detención el pasado sábado.

En una segunda llamada al mismo centro, afirmó haber visto a dos jóvenes corriendo en el lugar del conato pero, cuando la Guardia Civil acudió a entrevistarse con él, se observó una serie de contradicciones en su versión sobre cómo sucedieron los hechos.

Por ello, fue trasladado hasta dependencias oficiales, donde se le sometió a un interrogatorio durante el cual confesó y admitió ser el autor del incendio. Según su propia y declaración del pasado sábado, el detenido salió el viernes de su casa en su vehículo dirigiéndose al punto fijo de vigilancia donde trabaja, situado en La Alsandara (Tejeda).

Durante el trayecto se apeó del coche y con unas cerillas prendió fuego al monte y llamó por el móvil para dar la alerta del incendio, posteriormente, tras llegar a su punto de trabajo, volvió a llamar al Cecopin, y fue cuando contó que había visto a dos jóvenes sospechosos, que en su declaración de entonces reconoció que era mentira.