El cumpleaños más feliz del presidente

Ignacio S. Acedo
IGNACIO S. ACEDO

Miguel Ángel Ramírez, presidente de la UD Las Palmas, cumplirá hoy 44 años y podrá celebrar esta efeméride como la más completa y plena desde que accedió al cargo en julio de 2005. Ramírez ya ha reconocido que no ha vivido una temporada tan ilusionante como la actual, con el equipo  siempre a la altura de las circunstancias, salvando el bache inicial, y en su círculo íntimo no para de congratularse por las alegrías que, semana a semana, le dan Lobera y compañía. No hay comparación con proyectos precedentes bajo su mandato, de ahí que el mandatario alcance esta efeméride con unas sensaciones exclusivas y que le hacen augurar un final de campeonato de traca, intactas las opciones de pujar por el ansiado ascenso.

Ramírez ha espaciado su agenda pública en los últimos meses, sin tanta exposición mediática y cediendo todo el protagonismo a técnicos y jugadores. En el vestuario valoran que salga cuando peor van las cosas, como en septiembre y primera mitad de octubre, tramo de la competición en el que predominaron las decepciones. Entonces, no faltó la presencia de Ramírez para solicitar tranquilidad y paciencia. El tiempo ha terminado por darle la razón  y ahora, con tres cuartos del campeonato cubiertos, se plasma su teoría de que había armado «la plantilla más competitiva» en su jurisdicción, como ya ha manifestado.

Paladea, también, que su apuesta por Sergio Lobera, un advenedizo en la categoría, cuente con el respaldo de los resultados y la grada. El pasado mes de junio optó por no renovar a Juan Manuel Rodríguez y asumir el riesgo mayúsculo de  poner al frente de su proyecto de ascenso al preparador aragonés, al que, además, mantuvo en el cargo cuando la UD apenas boqueaba en el fondo de la tabla. Es ahora cuando recoge la recompensa de dejarse llevar por su intuición, la misma que le llevó a contratar al entrenador siendo éste un desconocido. Adquisiciones como las de Nauzet, un empeño personal, y apuestas como Thievy o Murillo, al margen de su firmeza a la hora de mantener a Vitolo, se traducen a estas alturas en 48 puntos y una sexta plaza reluciente.

No es menor la estabilidad económica e institucional que se da en Pío XII con Ramírez como cabeza visible. La entidad paga al día, ha logrado ingresar del Gobierno de Canarias una importante partida de los    atrasos («Ramírez así lo posibilitó», aseguran desde el club) y disfruta de un prestigio nacional sin igual por su política económica de déficit cero. Otra hazaña considerando la herencia ruinosa que le legaron. La UD vive días de vino y rosas coincidiendo con el cumpleaños más feliz  ydichoso de su presidente.