Corea del Sur

El caso "Rasputina" y la indignación popular tumbaron a la presidenta Park

25/12/2016
ETIQUETAS:

Corea del Sur ha vivido en 2016 una fuerte convulsión política y social por el escándalo de la "Rasputina", que ha generado las mayores manifestaciones en la historia del país y ha dado lugar a un proceso de destitución de la presidenta, Park Geun-hye.

Choi Soon-sil, una mujer de 60 años sin cargo público alguno, presuntamente influyó en políticas del Gobierno, extorsionó a las mayores empresas del país para apropiarse parte de los fondos e incluso impulsó ilícitamente la carrera deportiva y académica de su hija.

Todo esto lo hizo, según los fiscales, con la complicidad de Park, su amiga íntima desde hace décadas, lo que ha desatado una revolución política y social sin precedentes hasta el punto de iniciar un proceso de destitución de la primera mujer jefa de Estado de la joven democracia surcoreana.

La indignación popular por el caso devino en grandes movilizaciones y cada sábado cientos de miles de personas protagonizaron protestas masivas -la mayor de ellas el 26 de noviembre en Seúl con más de 1,5 millones, según los organizadores- para pedir la dimisión de la jefa de Estado.

Los primeros indicios del escándalo datan de octubre, cuando medios locales divulgaron que la joven Chung Yoo-ra había obtenido privilegios académicos en la prestigiosa Universidad Femenina de Ewha gracias a las conexiones con la Casa Azul de su madre, la entonces desconocida "Rasputina".

Aquel incidente relativamente menor comenzó a generar interés sobre esta misteriosa figura cercana a la presidenta, hasta que a finales del mismo mes la cadena local JTBC -una de las más críticas con Park- detonó una bomba informativa.

Periodistas del canal lograron hacerse con una "tablet" perteneciente a Choi Soon-sil y publicaron su contenido: discursos políticos de la jefa de Estado ampliamente editados por su amiga con días de antelación, algo ilícito al ser información confidencial.

La revelación generó feroces críticas en medios y redes sociales, lo que obligó a la presidenta a pedir perdón públicamente argumentando que solo buscaba "el consejo de una amiga".

De poco sirvió la excusa y la bola de nieve siguió creciendo al revelarse que Choi gozaba de acceso ilimitado a la Casa Azul sin credenciales e incluso decidía el vestuario de Park Geun-hye, a quien llamaba habitualmente "hermana".

Los surcoreanos comenzaron a plantearse si realmente la presidenta estaba al frente del país o era su amiga quien manejaba los hilos y hasta qué punto había dictado políticas entre bastidores, nombrado o cesado a altos funcionarios del Gobierno o amasado fortunas usando su privilegiada relación.

La sensación generalizada de que la jefa de Estado era una marioneta en manos de su misteriosa confidente adquirió aún más trascendencia debido al trasfondo familiar de Choi Soon-sil, hija de Choi Tae-min, fundador y líder de la secta religiosa "Iglesia de la Vida Eterna", fallecido en 1994.

El líder de la secta -un extraño culto que mezcla varias religiones- aparentemente se convirtió en mentor de Park tras convencerla de que era capaz de comunicarse con su madre asesinada en 1974, según antiguos cables publicados por Wikileaks e informes de inteligencia.

Medios e internautas no dudaron en calificar la influencia de Choi sobre Park como "chamánica" y la popularidad de la presidenta se desplomó de más del 50 por ciento hasta el 5 por ciento, la cifra más baja de un líder surcoreano en la historia.

Por otro lado, los fiscales descubrieron que las mayores empresas del país (entre ellas Samsung y Hyundai) habían donado decenas de millones de dólares a dos fundaciones controladas por la "Rasputina", e investigan si lo hicieron bajo extorsión o a cambio de favores.

La presidenta, que está en el cuarto de sus cinco años de mandato, cesó a parte de su equipo, delegó varias funciones en el nuevo primer ministro, Hwang Kyo-ahn, y pidió disculpas en varios discursos, aunque siguió aferrándose al poder.

La Asamblea Nacional (Parlamento) aprobó el 9 de diciembre una moción para iniciar un proceso de destitución, lo que despojó a Park provisionalmente de todos sus poderes como jefa de Estado, desde el control del Ejército hasta el derecho a veto o decisiones sobre política exterior.

El control del Gobierno ha quedado provisionalmente en manos del primer ministro hasta que el Tribunal Constitucional dé su veredicto final sobre el resultado de la votación parlamentaria.

Para que el "impeachment" se haga efectivo es necesario el voto de seis de los nueve jueces del Constitucional, que cuenta con un período de evaluación de hasta seis meses.

De dar el visto bueno al proceso, la primera mujer jefa de Estado de Corea del Sur también pasaría a la historia como la primera en no completar su mandato de cinco años.