El caso del perro maldito, con dos muertes, se cierra mediante Justicia restaurativa

El procesal penal por la muerte de dos personas y las lesiones a otras 19 durante la celebración de la fiesta conocida como la Suelta del perro maldito en Valsequillo (Gran Canaria) el 29 de septiembre de 2011 se ha cerrado con un acuerdo extrajudicial entre las partes, gracias a técnicas de Justica restaurativa promovidas por la Fiscalía de Las Palmas -la fiscal Inés Herreros- y los abogados de las partes, especialmente el doctor en Derecho Penal y Justicia Restaurativa grancanario Daniel Montesdeoca.

Se trata de la primera vez en la historia de España en la que un procesal penal con fallecidos se cierra mediante técnicas de mediación, conciliación y perdón mediante el  diálogo entre las partes afectadas, las distintas técnicas que confirman la Justicia restaurativa. No hay antecendetes en el país; el único caso con cierta analogía al presente sería la denominada Vía Nanclares,  en la que presos de ETA pidieron perdón a las víctimas, pero no fue en el contexto de un proceso penal concreto.

El acuerdo entre la partes, perfeccionado a través de largas sesiones a lo largo de un año en las que víctimas e investigados -varios de ellos políticos del Ayuntamiento de Valsequillo- se sometieron juntos a técnicas de mediación con asistencia jurídica, se plasmó ayer en el auto dictado por la magistrada Virginia Peña Hernández, que como responsable de la investigacion penal aceptó paralizar el proceso penal hasta que se alcanzara un acuerdo.

Ayer, la magistrada titular del Juzgado de Instrucción número 2 de Telde dictó el auto que declara el sobreseimiento libre y el archivo de las actuaciones por acuerdo de todas las partes a excepción de una joven que denuncia que fue lesionada durante el tumulto posterior a la tragedia, y que defenderá sus derecho a una posible indemnización en la vía administrativa. 

La Justica restaurativa es valorada por todos los operadores jurídicos como la alternativa con mayores expectativas de confirmarse como la solución más eficaz a la congestionada y decimonónica respuesta penal, y es la vía más recomendada en las últimas reformas legales.