El capitán en las entrañas de la gesta

Faltaban menos de dos minutos para el descanso cuando Sitapha Savané se dejó el alma corriendo hacia la canasta del Barcelona. Dos puntos del capitán y máxima ventaja (40-26). El Centro Insular retumba en el eco del «sí se puede». Ese mensaje fue el que el capitán había inculcado a sus compañeros tras el escarnio de Murcia.

David Ojeda
DAVID OJEDA

Defensa poderosa, anticipación en el rebote, acierto en el ataque y el mensaje del capitán. El jueves de la pasada semana el vestuario del Gran Canaria era un erial. Derrotados en Murcia, nunca antes el temor a perder el sitio en la élite se manifestó como nunca. Allí fue cuando empezó todo, cuando comenzó a gestarse el triunfo épico y coral sobre el Barcelona.

Savané, como jefe de la manada, reunió al equipo a su alrededor. Allí puso sobre la mesa valores inherentes al Gran Canaria que el conoce, al que él ha ayudado a madurar entre la nobleza del baloncesto ACB. No aceptó banderas blancas ni rendiciones. Inyectó vitamina a la moral alicaída ante la visita del gigante Barcelona. El resultado lo conocen todos, Goliat se arrodilló ante David.

Pedro Martínez no colisiona con el ascendente del senegalés. Más bien lo entiende necesario. El técnico fue el primero en desvelar el valor del capitán en el triunfo sobre el Barça cuando todavía le sudaba la frente después del partido. «Savané ha estado muy bien durante toda la semana. Ha sido el primero en dar un paso adelante después de la derrota de Murcia», relató el profesional catalán.

Savané no pudo quedarse impasible ante el rumbo que había tomado el equipo. Él había decidido, tras el adiós de su inseparable Moran en verano, delegar responsabilidades dentro de un vestuario que siempre habían gestionado con aprecio y acierto: «Nos toca a todos recoger las piezas y cerrar el hueco que deja Jim atrás; dentro de la cancha, pero especialmente fuera de ella. Este es un grupo que ya se conoce, en su gran mayoría. Hasta el caso de Palacios, uno de los nuevos, que lo conocíamos de años anteriores. Lo que sería una locura es intentar hacer lo que hacía Jim, sería demasiado», confesaba a este periódico en verano.

Pero cuando las cosas se ponen oscuras, el capitán siempre ejerce. «Tenemos un capitán que es muy grande y es Sitapha Savané. En los momentos malos nos dedicó unas palabras que nos hizo comprender en la situación en la que estábamos y en la que seguimos estando. Lo entendimos bastante bien. Lo que dijo queda en el vestuario», cuenta Bellas.