Gran Canaria

El Cabildo trata de evitar que se caigan más pinos de siglos

01/02/2008

El tratamiento de los pinos centenarios susceptibles de arder como una hoguera en caso de incendio, es decir, aquellos que desde hace décadas arrastran heridas en la base de su tronco debido a su aprovechamiento forestal por parte de furtivos, es una de las actuaciones que la Consejería de Medio Ambiente del Cabildo se ha propuesto llevar a cabo dentro de las iniciativas dirigidas a la recuperación de las zonas quemadas por el fuego del pasado verano, el de mayores dimensiones en la historia de la Isla.

Para evitar que lo ocurrido con el centenario ejemplar de Pilancones se repita en árboles de similar valor, como los pinos gemelos de la presa de El Mulato y el Pino Bonito, entre otros, el Cabildo se ha propuesto aislar a este tipo de ejemplares de posibles fuegos de suelo y de copa. Para ello es preciso limpiar de vegetación y pinocha, especialmente antes del periodo estival, el perímetro interior (relativo a su copa), así como proceder al apeo de aquellos árboles que estén en los alrededores y puedan producir más fuegos hacia la copa.

Finamente el aislamiento de los troncos que están horadados, tras la consulta con especialistas, no será mediante el rellenado del hueco, debido a las dimensiones de estos ejemplares y posibles pudriciones futuras, sino que se recomienda recubrir la herida abierta a base de materiales aislantes con gran resistencia al fuego y que a la vez permitan una penetración y adherencia alta.

Asimismo, y para evitar posibles lesiones por el viento, el Cabildo recomienda hacer un estudio detallado de la estática de estos árboles y análisis de posibles fracturas. Para conocer la estabilidad actual se aconseja medir las tensiones en el tronco y en la base del árbol, obteniendo información sobre la carga real que el viento produce sobre las copas y las tensiones y deformaciones que el empuje del viento produce en la estructura y en el desplazamiento del sistema radical. En el caso de riesgo real de rotura podría plantearse la necesidad de descargar las copas.

En todo caso, la Consejería de Medio Ambiente realizará un seguimiento de las copas verdes y su regeneración, de tal manera que se pueda conocer el estado de salud de los árboles.

La alternativa de hormigonear esos huecos, auténticas galerías de combustible para el fuego, parecen descartadas por las dificultades de acceso y el impacto ambiental.

Monumento

El concejal de Medio Ambiente del Ayuntamiento de San Bartolomé de Tirajana, David Delgado, expresó ayer su deseo de que los restos del pino de Pilancones puedan conservarse en su entorno original como un monumento. El edil recordó que el árbol quedó muy debilitado tras verse afectado por el incendio del pasado mes de julio, sufriendo daños que se añadieron a los ya sufridos durante otros incendios, ocurridos en 1994 y 1997. Delgado aseguró que los servicios de Medio Ambiente del Gobierno canario y del Cabildo habían llevado a cabo gestiones para proteger el árbol, aunque habían advertido en sus informes de que su delicada situación hacía difícil la tarea.

Delgado explicó que ha mantenido contactos con los responsables del área de Medio Ambiente del Cabildo y que, aunque el pino está biológicamente muerto, se está estudiando la posibilidad de apuntalarlo y conservarlo en su entorno natural a modo de monumento que permita mantener en Pilancones este emblema natural de la Isla.

Por otra parte, Los Verdes ha lamentado «profundamente» la pérdida del Pino de Pilancones, al que califica de «símbolo vegetal insular» y demanda mayor rapidez en la puesta en ejecución de muchas de las determinaciones contenidas en los planes rectores de uso y gestión.

El portavoz insular de Los Verdes, Domingo Afonso, recuerda que Pilancones cuenta con un Plan Rector aprobado desde el ano 2006, consensuado por todas las administraciones y que, sin embargo, aún no cuenta ni con Junta Rectora ni con la figura de un director-conservador. Y es que, según Afonso, estas figuras «son el alma de los espacios naturales», ya que asumen «el papel de salvaguardar nuestros mas preciados paisajes y símbolos».

Uno de los más altos de Canarias

Más mayores que el pino de Pilancones son la sabina de Tirma y el acebuche de LLano Parra, que tienen 500 años, y los dragos de Las Meleguinas y la Casa de La Rocha, cuyas edades se estiman en 450 y 420 primaveras, respectivamente. Sus 36 metros de altura le hacían el quinto árbol más alto de Canarias, sólo superado por los pinos de Las Dos Pernadas y Gordo (Tenerife), el del Inglés, (La Palma), y la palmera de Paquesito, en Ingenio.

El primero de la Isla por copa

No siendo el más viejo, ni el más alto (empataba con la palmera de Paquesito), el pino de Pilancones sí era el árbol con la copa más larga de Gran Canaria, según el ránking del Catálogo de Árboles Singulares de Canarias. Se estimaba en 26 metros, apenas unos centímetros mayor que la del nogal grande de Corvo y 2,5 metros más larga que la del Pino Bonito. En la foto de la izquierda se observa que su altura y copa eran de leyenda.

El Pino Bonito es el nuevo abuelo

La caída del monumental ejemplar de pinus canariensis de Pilancones convierte al Pino Bonito que luce sobre la presa de Las Niñas en el más viejo de la Isla, según las estimaciones del Catálogo de Árboles Singulares de Canarias elaborado por César J. Palacios. La edad del nuevo abuelo de los pinos de Gran Canaria se estima en 385 años y su salud es buena. También conocido como el Pino de Casandra, este ejemplar lleva asociada una leyenda, la de una mujer que había pactado con el diablo mantener la eterna juventud y que al ser descubierta por su marido fue quemada junto al árbol.