El bosque se recuperará solo

04/08/2007

En medio del humo, del olor a tea, de la negrura de los troncos y del calor, los técnicos de Medio Ambiente del Cabildo de Gran Canaria ofrecieron ayer un dato esperanzador: en un 80% o 90% de la superficie quemada por el incendio en Gran Canaria no será necesario aplicar ningún plan de reforestación.

Eso significa que el Cabildo tendrá que aplicarse en puntos muy concretos, a la espera eso sí de evaluar el daño exacto sufrido por las especies endémicas -algunas en peligro de extinción- que forman parte del sotobosque, el ámbito más afectado dentro de la flora.

La masa de matorral resulta fundamental para la vida en los ecosistemas ya que contribuye a la alimentación de los árboles y es un agente dinamizador fundamental para la fauna autóctona, recuerda la organización Foresta. El gerente de la fundación, aclaró esta semana que el daño al sotobosque ha sido «una de las mayores pérdidas naturales de la Isla y lo que más tiempo tardará en regenerarse».

De confirmarse las cifras que maneja el Cabildo, el total a reforestar oscilará sólo entre 1.879 y 3.758 hectáreas, una superficie que puede considerarse pequeña si se tiene en cuenta que todo el área afectada por el mayor incendio de la historia de Gran Canaria alcanzó las 18.775 hectáreas.

Algunas de las zonas que habrá que repoblar se encuentran dentro del pinar de Inagua, donde el fuego quemó unas 3.000 hectáreas. Allí todavía hay árboles humeantes en los que la combustión interna no se ha extinguido por completo porque el corazón del árbol sigue incendiado.

Sin embargo, todos confían en que los pinos se recuperen. Tanto Víctor Montelongo como Gorgonio Díaz, del área de Medio Ambiente del Cabildo de Gran Canaria se mostraron esperanzados de que el pino canario pueda recuperarse en poco tiempo. Se estima que en menos de dos años el pinar pierda el color negruzco en el que ahora se encuentra sepultado y vuelva a recuperar el verde.

Otras especies

En cuanto al resto de la flora, los conocedores también aseguran que podrá recuperarse buena parte de la afectada. Así, por ejemplo, los jarales son una especie pirófita, es decir, que activa sus semillas a partir de un incendio. De este modo, aunque en estos momentos se encuentren quemadas, han puesto ya la semilla para que la especie se recupere. Respecto a los escobones y las retamas, al ser leguminosas, presentan una alta capacidad de regeneración ya que suelen recolonizar el terreno tras un incendio con rapidez.