El ADN logra identificar a otros dos de los hombres del pozo de Arucas

Los restos de otros dos hombres de los 24 que fueron hallados en el pozo del Llano de las Brujas (Arucas) entre 2008 y 2009 han sido identificados gracias al ADN. Se trata de dos de los desaparecidos de Gáldar. Ambos pertenecen a la segunda tanda de asesinatos.

Con estas dos nuevas identificaciones, ya son nueve los restos humanos a los que se les ha podido dar nombres y apellidos después de más de 70 años desde que fueron arrancados a sus familias. Se trata no sólo de un acontecimiento histórico y humano, sino también de un hito científico, ya que ésta es la primera vez que se logra obtener el ADN nuclear y mitocondrial completos de todos los restos enterrados en una fosa común.

El equipo del profesor José Pestano, del Servicio de Genética Forense de la ULPGC, ha conseguido este avance gracias al uso de un producto experimental y a las mejoras que ha aportado a su protocolo de uso. La experiencia se publicará en una revista científica.

Los dos individuos que acaban de ser identificados pertenecen al grupo de desaparecidos de Gáldar y a la segunda tanda de asesinados. Los 24 restos óseos fueron hallados en el fondo del pozo en dos capas durante las excavaciones que se realizaron entre fina de 2008 y principios de 2009, por impulso de la Asociación de la Memoria Histórica de Arucas con el apoyo de las administraciones públicas canarias.

Exhumar a los hijos. El grupo de hombres que estaba en la zona más profunda del pozo está formado por 14 individuos. Sobre esta tanda de cuerpos se halló una capa de escombros y cal y encima, el segundo grupo, compuesto por 10 hombres.

Las dos nuevas identificaciones corresponden a esta segunda tanda y a hombres desaparecidos en Gáldar. Éstas y las anteriores fueron posibles gracias a que el equipo de genetistas contó con las muestras de los familiares adecuados, porque no todas las líneas de parentesco permiten la identificación genética.

A esta dificultad se suma el hecho de que no hay una lista cerrada de víctimas a la que ceñirse, sino que se debe buscar entre familiares de centenares de desaparecidos, sin saber a ciencia cierta dónde fueron inhumados. «Ahora», explica Pestano, «estamos a la espera de más muestras de familiares. Se proyecta la exhumación de hijos de desaparecidos para conseguir el ADN con el que cotejar» el obtenido en los restos del pozo.