El ADN da las primeras identificaciones de desaparecidos del franquismo en Gran Canaria

Los análisis de ADN han permitido realizar las primeras identificaciones a desaparecidos de la dictadura en Gran Canaria. Siete de los 24 hombres que fueron exhumados del pozo del Llano de las Brujas, en el municipio de Arucas, entre finales de 2008 y principios de 2009, han sido identifticados.

Cinco de ellos corresponden a muestras tomadas en Gáldar y los otros dos son de Arucas, según las primeras revelaciones. Al parecer uno de estas muestras tomadas en Gáldar corresponde a un vecino de Firgas.

Los siete hombres ahora identificados pertenecen al grupo de 24 individuos que fue hallado en el fondo de un pozo en el paraje conocido como el Llano de las Brujas entre finales de 2008 y principios de 2009 por un equipo de arqueólogos, después de permanecer desaparecidos durante más de 70 años.

La excavación fue impulsada por la Asociación de la Memoria Histórica de Arucas, que no paró hasta obtener financiación y apoyo del Gobierno de Canarias y del ayuntamiento de este municipio para buscar a los desaparecidos.

El pozo de Llano de las Brujas, en Montañana Blanca, Arucas, ha sido el primero que se ha abierto en busca de víctimas de la represión franquista en Gran Canaria. La asociación ha reiterado en varias ocasiones que el próximo que debe excavarse es el de Tenoya, porque hay testimonios directos de que fue utilizado como fosa clandestina durante la guerra civil.

El hallazgo de los 24 hombres en el pozo demostró que los testimonios orales tenían razón y alentó la esperanza de muchas familias que aún buscan a sus desaparecidos.

El tiempo transcurrido desde la muerte de los 24 hombres y otras circunstancias como la ausencia de fichas dentales -habituales ahora pero no en 1937-, complicaron las tareas de identificación hasta el extremo de que la asociación decidió enterrarlos sin nombres.

Se esperó a que los arqueólogos terminaran el estudio bioantropológico y a que los genetistas extrajeran muestras de ADN, para celebrar el entierro.

La ceremonia tuvo lugar el 20 de marzo de 2010 en Arucas y congregó a varios centenares de personas. Los restos fueron eterrados en 24 urnas cubiertas con la bandera republicana y numeradas, a la espera de que pudieran ser identicados.

 

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