Efecto Pasillo: «No hemos vendido nuestra alma al diablo»

El éxito ha cambiado la forma de trabajar de Efecto Pasillo y será muy difícil volver a ver a Iván Torres cantando sobre las mesas de una terraza en Las Canteras. Sin embargo,  los miembros de la banda aseguran que la fama no les ha cambiado. Simplemente ya no podrán tocar en bares, sino en el Auditorio Alfredo Kraus.

Dicen que tienen los pies sobre la tierra y que el éxito no les ha cambiado. Pero Efecto Pasillo no es la misma banda que hace dos años tocaba en los locales isleños. Ahora, con cerca de cien conciertos ofrecidos en toda España, con 60.000 seguidores en Twitter y con 30 millones de visitas en Youtube, los compromisos son otros.  De hecho, el viernes y  sábado próximos actuarán en el Auditorio Alfredo Kraus.

«Seguimos siendo los mismos de siempre. Lo que sentimos por la música es igual ahora que cuando tocábamos en El Mojo o en La Guarida. Estamos orgullosos. Lo hemos conseguido los cuatro», sostiene el batería Javier Moreno.
Así y todo, esos conciertos pequeños también se echan de menos. «Hay un cúmulo de circunstancias que nos han llevado hasta aquí: mucho esfuerzo, los años que llevábamos haciendo música, la intervención de Tato Latorre, las decisiones que hemos tomado, no sé si ha sido suerte o compromiso, también dar con canciones que nos han hecho saltar a niveles totalmente diferentes. Ya nada tiene que ver con lo de antes; ni en la influencia, lo mediático... Los cachés y la responsabilidad son mayores. Tengo nostalgia de aquellos conciertos», lamenta el cantante y letrista Iván Torres. «Foo Fighters ha dado una gira en los garajes de sus fans», le anima el guitarrista Nau Barreto.

De todos estos cambios, el bajista Arturo Sosa se queda «con la oportunidad que tenemos este fin de semana de actuar dos días en el Alfredo Kraus. Eso es algo que jamás habíamos pensado».

En lo que sí coinciden es en que su éxito no tiene dobleces. «No hemos vendido el alma al diablo porque hacemos lo que nos gusta», dice la voz de la banda, que en primavera cruzará el charco para promocionar su música en las Américas.

«Estamos trabajando con una productora independiente, hemos sido número uno y nominados en los Premios de 40 Principales, y sin poner dinero sobre la mesa, haciendo canciones que conectan con todo el mundo, que gustan; un producto que vende», dice Sosa.

EN CASA. Para Efecto Pasillo los conciertos  en el Auditorio serán muy especiales y, por eso, las entradas más caras cuestan 20 euros. «Queremos que sea asequible a cualquier persona. No nos dará beneficios, pero queremos tocar entre los nuestros. Para los amigos, la familia y los que nos han apoyado desde el primer concierto».