Editorial. CC y PP cierran de manera lamentable la legislatura

22/03/2007
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Ésta iba a ser la legislatura de la planificación y la transparencia. De planificar, evitar la improvisación y garantizar la prudencia se encargaría Adán Martín, mientras que José Manuel Soria se presentaba como el paladín de la transparencia. Así lo plantearon Coalición Canaria y Partido Popular cuando, hace cuatro años, sellaron el acuerdo de gobierno que garantizaba la elección de Martín como presidente del Ejecutivo. Luego, las discrepancias entre los socios y la deriva frentista del PP, empeñado en oponerse a todo lo que llegase procedente de La Moncloa, forzó la ruptura entre los socios.

Ahora, al acabar el mandato autonómico, CC y PP vuelven a encontrarse en el camino. Las necesidades de unos (CC), que temen perder el poder tras quince años sentados en el banco azul del Parlamento, y las contradicciones flagrantes de otros (PP), que pregonaban respeto a las instituciones y se han instalado en la ceguera y la sordera propias de la soberbia política, convierten a nacionalistas y populares en aliados de conveniencia que hacen y deshacen a su antojo en el Parlamento. CC y PP han tirado por la borda el prestigio de la Cámara y la credibilidad de la política al moverse con alevosía, premeditación y nocturnidad para sacar adelante un expediente tan delicado como el de las camas turísticas acogidas a la excepción de la moratoria, al tiempo que reescribían los trabajos desarrollados durante meses en la comisión de investigación parlamentaria sobre la trama eólica y la reorientaban hacia donde la Justicia no ha visto absolutamente nada.

En cuanto a las 5.496 camas que se acogen a la excepción turística, el propio Gobierno de Canarias es consciente de las dudas jurídicas que rodean esa aprobación, tanto por la interpretación extremadamente generosa que se está haciendo de la ley como por el hecho de que se aprueba un volumen de plazas que supera el tope máximo fijado para un año. A ello se añade la duda más que razonable sobre cómo digerirá el mercado un incremento cuantitativo y cualitativo de esas características, sobre todo cuando, en otra lamentable contradicción, el Gobierno no ha movido un solo dedo para acelerar la rehabilitación de la planta obsoleta. ¿Es así como planifica CC? ¿Por qué tantas prisas de Coalición y Partido Popular? ¿Es consciente Adán Martín de que la histeria en que se han instalado su partido y el PP pueden pasarle factura dentro de unos meses si un tribunal invalida los expedientes?

Respecto a la comisión eólica, CC se pliega al discurso del PP a costa de su credibilidad y del respeto a la propia comisión de investigación. De la noche a la mañana, el trabajo de sus señorías es reescrito por mandato de un conchabeo político que se exhibe sin pudor alguno. Con ello, la comisión llega a unas conclusiones que se alejan enormemente de las que refleja la Justicia en su investigación, como ayer mismo se encargó de poner de manifiesto el juez instructor, Miguel Ángel Parramón, en un auto en el que no se inculpa al PSC ni a nadie que actuase en su nombre. ¿Es ésta la transparecia que prometía el PP de José Manuel Soria? ¿A qué extremos todavía desconocidos ha alcanzado este intercambio de cromos entre populares y nacionalistas?

Así las cosas, la legislatura se cierra de manera lamentable. De la planificación y la transparencia hemos pasado al chalaneo, a la interpretación partidaria de los reglamentos y al descrédito de las instituciones. Ni las empresas que pusieron sobre la mesa proyectos turísticos de calidad merecen que sobre la aprobación de los mismos planee la sombra de la duda; ni el juez ni el fiscal que han investigado el caso eólico merecen que dos partidos quieran ahora enmendarles la plana en la plaza pública; ni todos los canarios merecemos esta componenda entre dos partidos legitimados por los votos que recibieron hace cuatro años, pero que se han desautorizado a sí mismos a golpe de excesos como estos.