Dos meses para el cierre de la perrera de Esquinzo

21/01/2015
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La protectora de perros Fuertecan, que se ubica en el barranco de Esquinzo, junto a la montaña de Tindaya, tiene los días contadas. Dos meses, a contar desde este martes, es el plazo que Medio Ambiente del Gobierno de Canarias ha dado al propietario de la finca para que retire la valla que, aunque protege la finca de las cabras de la costa, se asienta sobre un suelo catalogado en el planeamiento insular como de especial protección de aves (ZEPA).

Una técnica del citado departamento visitó este martes el terreno sobre el que se levanta la protectora Fuertecan, que gestionan Andrea Wittwer Francisco Ramón Castillo, para levantar acta del proyecto en virtud del cual se eliminará la valla que rodea las finca, se derribarán las casetas de barro de los perros y se desmontará una pérgola.

Aunque los trámites burocráticos avanzan, Andrea y Francisco Ramón no pierden la esperanza de que se produzca un milagro y que, desde las administraciones, se les ofrezca una solución para seguir con la actividad de la protectora. Es por ello que próximamente se dirigirán al Ayuntamiento de La Oliva, con el objeto de que este traslade su demanda al Cabildo de Fuerteventura, para que se conceda a la finca «una calificación territorial para instalar una valla cinegética».

Este tipo de vallado, al no estar fijado al terreno salvo en algunos puntos, permite el paso de pequeños animales como conejos, ardillas o aves, pero impide el acceso a las cabras; además, se ha instalado ya sobre otros suelos protegidos de la isla.

En busca de dueños. Cientos de perros han sido rescatados desde que la Fundación Canaria Finca Esquinzo pusiera en marcha la protectora en 2001. Para Andrea y Francisco Ramón, la denuncia de Medio Ambiente ha sido un duro golpe porque les impide seguir salvando vidas. Llevan meses buscando adoptantes para sus perros en Alemania.