Dos grullas huidas de un zoo crían en un campo de golf

29/12/2006

Una pareja de bellas grullas coronadas, presumiblemente escapadas de un zoológico de Jandía, ha logrado criar dos pollos en las verdes praderas del campo de Golf de Vinamar, en Morro Jable. Los animales se han convertido en un inusual espectáculo turístico, que se une a las también asilvestradas cotorras.

Los adultos llevaban varios meses volando libres por la localidad turística sureña, para asombro de los viandantes y de los muchos turistas que allí viven.

Gustaban de buscar insectos en las zonas ajardinadas más cercanas a la playa, incluidas las rotondas de tráfico. También entraban si problema diariamente al recinto del hotel Stella Canaris, de donde parece ser que provienen, a comer y descansar junto a otros individuos de su misma especie que, al contrario que ellos, tienen reducidas la capacidad de volar para evitar este tipo de escapes. Tremendamente confiados, permiten que la gente se acerque a ellos y les hagan multitud de fotografías.

Hace unos meses, en sus vuelos erráticos por la localidad descubrieron el campo de golf, todavía no inaugurado, y decidieron dar vía libre a sus instintos de perpetuación en sus praderas. Hicieron entre ambos un nido en el suelo, a base de ramitas, donde la hembra depositó dos huevos que fueron delicadamente incubados por ambos progenitores. Contra todo pronóstico, dada la gran cantidad de gatos y ratas que existe en la zona, los huevos eclosionaron y nacieron dos preciosos pollos de largas patas, que enseguida comenzaron a caminar y comer junto a sus padres. Si no hay problemas, antes de un mes emprenderán sus primeros vuelos que, sin duda, les llevarán a comer al zoológico de donde sus progenitores se escaparon.

Un problema ecológico

Aunque curiosa, la nidificación de especies exóticas escapadas de zoológicos está considerada por los expertos como un serio problema ecológico. En el caso de la grulla coronada, su presencia en libertad no parece preocupante. Sí lo es, y mucho, el caso de la ardilla moruna, convertida en una auténtica plaga majorera y que perjudica gravemente a la fauna y flora autóctona. También lo pueden ser para la agricultura especies como las cotorras, que por centenares vuelan ya en localidades como Morro Jable, voraces devoradoras de dátiles de palmeras y de frutos y brotes de árboles frutales. Son las especies invasoras, otro negativo aspecto de la globalización mundial.