Dos años para el parque nacional

24/04/2008

El parque nacional de las zonas áridas de Fuerteventura ha dejado de ser un proyecto para empezar a tomar forma. En 24 meses, un equipo multidisciplinar de la Universidad Complutense diseñará la propuesta, que es el Plan de Ordenación de Recursos Naturales que se elevará al Gobierno.

A través de un convenio con la Universidad Complutense de Madrid, el Cabildo ya ha contratado el equipo multidisciplinar que elaborará en dos años la primera propuesta de parque nacional de zonas áridas de Fuerteventura, que es el Plan de Ordenación de Recursos Naturales (PORN).

Francisco Díaz Pineda, catedrático de Ecología de esta universidad y presidente de WWW/Adena, dirige este equipo, según adelanta Tony Gallardo, gerente de Medio Ambiente del Cabildo, que aclara que son once equipos de científicos los designados para establecer la caracterización del futuro parque nacional. La primera institución majorera trabaja desde 2003 en pos de este espacio protegido que abarcaría 44.000 hectáreas distribuidas a lo largo de toda la Isla y que incluyen 200 kilómetros de costa y la mayoría de los endemismos vegetales y animales de la Isla. La mayor parte del futuro parque nacional se sitúa en la costa de barlovento majorera.

Es la novedad más importante de la octava edición de la Conferencia Atlántica de Medio Ambiente, que quedó inaugurada ayer en el Centro de Arte Juan Ismael. El presidente del Cabildo, Mario Cabrera, junto a la consejera de Medio Ambiente, Natalia Évora, y el director general del Medio Urbano y Natural del Gobierno de Canarias, Francisco Martín, así como la bióloga del Ministerio de Medio Ambiente de la República de Cabo Verde, Celestina Gomes Lopes, asistieron a este acto.

Cabrera subrayó el importante papel que ha jugado la Conferencia Atlántica como referente para calibrar las necesidades medioambientales y varias iniciativas políticas llevadas a cabo en la Isla. «No nos cansaremos de agradecer la labor realizada por ese grupo de entusiastas que hace ocho años hicieron posible el inicio de la Conferencia Atlántica, en una época que coincidía con una dinámica económica que rozaba el desarrollismo, y los planteamientos de tantos científicos, estudiosos y ponentes, nos han ayudado durante estos ocho años a consolidar una percepción del crecimiento insular plenamente concienciada con la necesidad de conservar el medio ambiente y los valores naturales y culturales de la Isla».