Donostia aparta la capital europea 2016

28/06/2011

La delegación canaria del proyecto 2016 abandonó ayer Madrid con la sensación de que no se hizo justicia. Y no porque la elegida como capital cultural europea no fuera la capital grancanaria, sino porque entiende que en la elección de Donostia se primaron más los motivos políticos que los culturales.

A mí no me la dan con queso», espetó el director artístico de la candidatura canaria, Juan Cambreleng en la cadena Ser. El responsable de la propuesta trasladaba así el malestar de varias delegaciones de las ciudades finalistas en el proceso de selección de la capital cultural europea 2016, que finalmente ha recaído en Donostia. «Traslado el sentimiento de indignación de otras ciudades, que han dicho a la ministra -de Cultura, Ángeles González-Sinde- que la decisión del jurado tiene otros componentes que van más allá de lo meramente cultural». Pese al malestar de los delegados canarios, ninguno le trasladó a la ministra su postura.


Sólo el alcalde de Las Palmas de Gran Canaria, Juan José Cardona, se atuvo a una imagen más institucional, más comedida. Ni el presidente del Gobierno de Canarias, Paulino Rivero, ni el exalcalde y presidente de la sociedad Las Palmas de Gran Canaria 2016, Jerónimo Saavedra, quisieron mantener esa postura de imparcialidad. Así, mientras algunos miembros de la comitiva insular se deshacían en lágrimas, los dos políticos arremetían contra la decisión del jurado bajo el mismo argumento: la situación política y social de Euskadi han primado sobre los proyectos culturales. Aún así, todos felicitaron a los ganadores.


El primero en hablar así fue Rivero. «Ha ganado la ciudad que no estaba previsto que lo hiciera en un principio», expuso el presidente canario, «a nadie le hubiera extrañado que ganara Córdoba, pero al final han pesado más los aspectos políticos que la propia coherencia de la Unión Europea, que insiste en las relaciones con África y América».
Paulino Rivero planteó esta postura respecto a la llegada de Bildu al poder. «Probablemente, hace tres meses, la elección de Donostia hubiera sido más comprensible», expuso, e incidió en que Europa «ha desaprovechado una oportunidad magnífica para que Las Palmas de Gran Canaria sea un puente entre culturas».


Del mismo parecer era Jerónimo Saavedra, quien dijo sentirse «preocupado porque se suponía que la cultura se mantenía en un reino de autonomía plena respecto de la política». Cardona, en cambio, trató de animar la delegación canaria sin tener en cuenta las motivaciones políticas del jurado.