Domingo Castellano recrea la Jandía "de sal y brumas"

«El paraíso» le pareció Morro Jable a Domingo Castellano en 1978: pueblo de pescadores, pequeñito, asomado a la arena de unas playas ajenas aún al boom turístico. En su primera novela, Jandía, conversaciones entre sal y brumas recrea las historias y anécdotas que entonces oyó y vivió.

Catalina García
CATALINA GARCÍA

Jandía, conversaciones entre sal y brumas es una novela que primero fue guión de cine y que esta noche se presenta, a las 20.00 horas, en el salón de actos de la estación de guaguas de Morro Jable. El Ayuntamiento de Pájara publica la primera edición del libro que firma Domingo Castellano (Gran Canaria, 1948), hoy profesor jubilado que, en 1978, pidió voluntariamente dar clase en el colegio de Morro Jable tras conocer el entonces pueblo de pescadores en unas vacaciones.

A través de las conversaciones de dos amigos se hace eco de aquel mundo entre mareas y barrancos, poblado de leyendas y también de certezas como la del «régimen feudal que el propietario de Jandía imponía en estas tierras», por lo que concibe su obra como «el pago a una gente que la han tenido callada». La trama arranca con una historia que fascina al autor, la del sonido de la campana que los vecinos de Cofete oyeron tras el azote de una tormenta: «creyeron que era un castigo del cielo». También recoge otras leyendas como la de la luz de Mafasca que aparece dos veces a lo largo de la novela, o la de la gallina y los pollos que desaparecen y que se desarrollan entre los años 30 y 60 del siglo XX.

La novela, cuya segunda edición a cuenta del autor llegará a las librerías , se hace eco así mismo de la llegada de la radio a Jandía, el uso de las primeras nasas de pesca (que figuran en una foto en blanco y negro en la portada del libro) y otros episodios reales de la Jandía que se encontró alrededor de 1978, cuando decidió dar clase voluntariamente en un colegio que entonces tenía seis unidades y, nueve años más tarde, pasó a 40 unidades, que fue cuando se marchó.

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