Puerto del Rosario

Diversión a bordo de un achipenco

20/02/2008

Medio centenar de achipencos se hizo a la mar de la bahía de Puerto del Rosario ayer para poner a prueba su original sistema de flotación y renovar así una de las atracciones más ingeniosas del Carnaval de la capital. Miles de personas permanecieron atentas a la evolución de los artilugios en su trayecto hasta Los Pozos.

Siete bidones y 1.500 litros de aire en su interior sobre una pequeña plataforma en la que, además de cinco personas ataviadas con trajes de indianos, navegó una antigua máquina para hacer ron. Con este achipenco arrancó ayer del muelle de Puerto del Rosario la regata que cumple su undécimo aniversario dentro de las carnestolendas de Puerto del Rosario.

El ingenio de los participantes, que este año se aproximó al medio centenar con 48 inscritos, para construir un artilugio que flote en el mar, volvió a sorprender a las miles de personas que se instalaron a lo largo de la bahía para seguir con detalle las pericias de los denominados Artilugios Carnavaleros Hidrodinámicos Impulsados Por Energía No Contaminante Obviamente. De ahí, de la letra inicial de cada palabra, el nombre de achipenco.

«Y lo mejor es cuando se hunden y se revuelven en el agua y tienen que ser remolcados», comentan varios asistentes. Porque la diversión y el buen humor también son parte de la regata. El grupo Pepito Grillo decidió este año poner rumbo con su achipenco hacia San Borondón «porque Fuerteventura está muy masificada». Eso sí, se marchan bien acompañados de sus «cabritas y el cabrón (macho cabrío de Risco Prieto: El espabilao)».

Para el grupo carnavalero Así Andamos, que un buen día inventó la regata, es una grata satisfacción comprobar que cada año se superan las previsiones, incluso en la primera edición hace once años, «cuando se presentaron más participantes de los que esperábamos», recuerda Juan Castañeyra.

Aunque lo importante es «participar» en la fiesta que acompaña a la regata, el premio de presentación fue para el artilugio El Submarino, de Luciano Saavedra; de propulsión, para el Reino de Maxorata, y de Promesas para el APPA.