Detienen a una catequista por robar en su parroquia en Tenerife

24/07/2008
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Ni las joyas de la Virgen están a salvo de los ladrones. Lo que parece difícil de imaginar es que sea una catequista quien las robe en su propia parroquia. Eso fue lo que ocurrió en una ermita de Candelaria, en Tenerife, cuyo párroco denunció el robo de las joyas, valoradas en 6.000 euros, y de 2.000 euros en efectivo.

Agentes de la Guardia Civil de Santa Cruz de Tenerife detuvieron a una catequista que presuntamente robó las joyas de la Virgen de su parroquia, además de varios miles de euros en efectivo.

Los hechos ocurrieron ayer, cuando el equipo de Policía Judicial arrestó a la mujer como supuesta autora de un delito de hurto continuado.

La investigación se inició a raíz de una denuncia interpuesta por el párroco de una ermita, ubicada en el término municipal de Candelaria, en la que se reflejaba la desaparición de joyas donadas a la Virgen por los fieles valoradas en unos 6.000 euros. También se denunció el robo de unos 2.000 euros de dinero en efectivo.

Las investigaciones efectuadas por los guardias civiles dieron como resultado la detención de la mujer, que era personal de confianza de la parroquia y ejercía como catequista, así como ayudante de la limpieza de la iglesia.

Las joyas sustraídas fueron vendidas posteriormente en varios establecimientos de la isla destinados a la compra y venta de oro. Parte de las joyas robadas ya han podido ser recuperadas y se entregaron de nuevo al sacristán, en representación de la parroquia.

Sorprendidos en Arona con sacos de cables.

La Policía Local de Arona, en Tenerife, detuvo en la madrugada del miércoles a dos individuos como presuntos autores de un robo con fuerza en una obra situada en las inmediaciones del IES de Cabo Blanco. Según indicó la Policía Local, la detención se produjo tras una llamada informaba de que en la obra había dos personas con unos sacos vacíos que después de una hora los sacaban llenos de cables eléctricos.

Tras realizar una batida por la obra, los agentes localizaron a los individuos manipulando cables eléctricos, pero huyeron al observar la presencia policial. Uno de ellos ofreció resistencia e intentó agredir con un objeto punzante a uno de los agentes cuando fue interceptado. El material lo vendían a un desguace.