La Palma

Detectan un escarabajo que mata los pinos

21/02/2008

Un escarabajo endémico asociado al pino, con el que convivía hasta ahora en perfecta armonía, ha iniciado en La Palma un proceso de exterminio contra estos árboles. Los primeros brotes de esta acción fatal se constataron el pasado mes de septiembre en tres puntos de La Caldera de Taburiente.

La situación, sin ser todavía alarmante, resulta preocupante. La especie de escarabajo Ips nobilis, aunque desde siempre ha vivido de manera natural en los troncos de los pinos, ha cambiado de conducta y, por primera vez, en algunos puntos de la Isla ha empezado a devorar las coníferas hasta acabar con ellas. Los expertos aconsejan realizar un seguimiento de la afección para evitar que se propague y derive en una plaga.

El tema está siendo estudiado en estos momentos por varios expertos, pero aún no se saben las causas que han originado la referida alteración en el comportamiento del coleóptero. Se barajan varias posibilidades para justificar los demoledores estragos observados. Por una parte, comentó el biólogo Rafael García Becerra, a quien se le encargó un informe preliminar, es posible que los pinos afectados estuviesen estresados por falta de agua y esa debilidad, unida a la acción de los insectos, provocase su fallecimiento por marchitamiento. También se especula con que los ejemplares abatidos hayan sufrido previamente el impacto de un rayo y debido a su estado de decaimiento no resisten la voracidad de las larvas que habitualmente anidan en su corteza.

No obstante, subrayaron tanto el director conservador del Parque Nacional de La Caldera de Taburiente, Ángel Palomares, como el biólogo Rafael García, se ha de hacer un seguimiento exhaustivo para determinar las causas y, una vez confirmadas y evaluadas, adoptar las medidas adecuadas.

De copa a base.

García Becerra aseguró que es la primera vez que se produce una agresión de esas características en el pinar de la Isla. «El ataque se produce de copa a base». Realizan un agujero en el tronco y el pino, enfermo, «es incapaz de defenderse».

Palomares señaló que, según los expertos consultados, en primavera es cuando «con más facilidad se pueden expandir por el bosque». Por tanto, concluyó, es preciso «aumentar en ese periodo la vigilancia para impedir que se propague». Entre las medidas para combatir la acción de los escarabajos propone «descortezar los pinos afectados y, si es necesario, cortar y quemar el árbol». Su único depredador es otro escarabajo más grande que «es carnívoro».

Más de 100 ejemplares afectados en toda la Isla.

Los primeros síntomas de los estragos en el pinar causados por el escarabajo Ips nobilis se visualizaron en julio del pasado año. En ese mes se detectó la decrepitud de un bosquete de unos 25 pinos en El Riachuelo, dentro de La Caldera de Taburiente, cerca de la zona donde el temporal Delta derribó unos 2.000 ejemplares en el año 2005.

La hojas del citado grupo, comentó el director-conservador del Parque Nacional, Ángel Palomares, «se pusieron amarillas y se secaron». En la zona se observó una «gran cantidad de escolítidos», precisó. Con el fin de saber qué estaba realmente pasando se encargó un informe preliminar al biólogo Rafael García Becerra. También se llevaron a cabo contactos con otros especialistas. Los expertos, tras visitar el pasaje en septiembre de 2007, comprobaron que parte de los árboles ya estaban muertos. «Las hojas tenían color marrón y presentaban los colonizadores de la madera muerta», subrayó Palomares. Se contabilizaron tres especies y, a continuación, se rastreó la Isla. En conjunto se censó un centenar de pies moribundos. García Becerra señaló que se han localizado tres núcleos: uno en El Riachuelo, otro en el barranco de Bombas de Agua y el tercero en la Cumbre.

Una especie endémica.

Los escarabajos Ips nobilis viven entre la corteza y la madera de los pinos. Penetran por las rugosidades y, dejando pequeños rastros de serrín, salen por el centro de los espejuelos. Hacen un agujero muy visible. «Cuando esto sucede», señaló Palomares, «no sirve de nada cortar el árbol, porque el adulto se ha ido a colonizar otro».

Llegan a formar plagas. En Canadá, informó un profesor del departamento de Biología de la Universidad de Valencia, un bicho parecido tiene en jaque a 10 millones de hectáreas de pinar.