Jamiroquai / Entrevista

"Después de pasar algún tiempo en casa me siento con fuerzas renovadas"

11/06/2008

Un total de 232 semanas en las listas de discos más vendidos, un Grammy (entre otros muchos premios), más de 31 millones de álbumes vendidos y 5 giras mundiales de características monumentales -que le han llevado a tocar frente a 5 millones de personas en 38 países diferentes-, son algunas de las cifras que resumen la espectacular trayectoria musical de Jamiroquai, uno de los grupos británicos más escuchados, bailados y respetados de la escena musical.

Sin embargo, desde hace algún tiempo, Jason Kay se ha alejado momentáneamente del mundanal ruído. Desde que decidiera retirarse, muchos han sido los que se han preguntado por el proyecto, por el próximo disco de Jamiroquai. Afortunadamente, CANARIAS7 y el suplemento de El Perinqué, han encontrado las respuestas en esta entrevista que hoy publicamos antes de su regreso a los escenarios, todo un honor que compartimos con ustedes, nuestros lectores.

-¿Qué le ha mantenido ocupado estos últimos dos años?
-Estuve haciendo promoción hasta finales del 2006, y antes de eso llevaba más de tres años a piñón fijo, así que decidí tomarme un descanso. También había llegado al final de mi contrato de siete discos con Sony, que como muchos matrimonios acabó de manera lenta y dolorosa. Después de pasar algún tiempo en casa me siento con fuerzas renovadas. Ahora ando en pleno proceso de escribir nuevo material para un album que saldrá el año que viene y que me tiene totalmente emocionado.

-¿Llegó a pensar en abandonar del todo su carrera musical?
-No. Cada vez que alguien decide tomarse un tiempo de descanso los medios dicen: «¡Qué horror! ¡Se va a retirar!». Ni siquiera se dan cuenta de que tras un año de gira luego hay que dedicar aproximadamente otro año a preparar un disco, eso sin contar que hay que intentar introducir algo de vida real en medio. Creo que un disco cada dos o tres años es el equilibrio adecuado.

-En cualquier caso, sus conciertos en Canarias serán los primeros después de ese pequeño descanso. ¿Los nervios serán diferentes a los de cualquier concierto que se pueda ofrecer en medio de una gira?
-Bueno, antes de cada concierto hay algo de energía nerviosa. Si pierdes eso, mejor que te retires. Puede que sea más difícil a nivel físico, porque la forma se pierde si tan sólo das un par de conciertos aislados. Por otro lado, es un subidón volver al escenario, y al no estar de gira no tengo que estar alejado de casa durante mucho tiempo, lo que acaba compensando cualquier esfuerzo extra.

-¿Echa de menos el contacto directo con el público?
-Pues sí. Hay una parte tranquila de mí que prefiere quedarse en casa. No echo de menos el circo mediático que a veces rodea la actividad musical, pero me encanta tocar para mis seguidores, y es ahí cuando mi lado de intérprete –o de presumido- cobra vida.

-¿Incluirá muchos temas nuevos en el repertorio de estos conciertos?
-Creo que es demasiado pronto para sacar a relucir nuestro nuevo material. Lo que ofreceremos serán melodías ya conocidas pero con nuevos arreglos.

-Su último disco publicado fue un recopilatorio. ¿Significa eso que el próximo abrirá una nueva etapa?
-Sí, creo que es una nueva aventura musical. Es muy excitante iniciar un nuevo capítulo, y en este momento estamos a mitad del proceso. Puede que la gente se sorprenda con lo que tenemos entre manos, pero aún habrá que esperar un poco para que lo puedan escuchar.

-¿Cree que el público tiene una imagen adecuada de usted y de lo que a usted le gustaría representar musical y socialmente?
-Hay algunos elementos que son precisos, pero nunca es una imagen completa, ya que eso es imposible a no ser que me pudieran conocer personalmente. A veces sólo podemos saber lo que leemos en ciertos periódicos y revistas y eso es como una caricatura incompleta de alguien. De hecho, si escuchas mis letras podrás hacerte un imagen más precisa de aquello que me motiva.

-Su primer disco contenía numerosos mensajes sobre la necesidad de cuidar el medio ambiente ¿Le gratifica que ahora el mundo se esté tomando en serio esa tarea, aunque sea a marchas forzadas?
-No creo que la palabra correcta sea «gratificar». Es una pena que lo que yo decía hace quince años se haya convertido en una horripilante realidad. A lo mejor la gente opta por olvidar lo que estábamos diciendo y no faltan lo que quisieron sacarme del debate porque, claro, por lo visto no puedes preocuparte por el medio ambiente y conducir coches clásicos. Bueno, pues yo digo que sí se puede. Para empezar, por muchos coches que tenga, sólo puedo conducir uno a la vez. No se trata de vivir 100% de manera ecológica para entrar en determinado club, la mayor parte de la gente no pasaría esa prueba. Lo importante es hacer algo al respecto. Por ejemplo, yo planto mis propias verduras en casa, algo que me gratifica enormemente.

-¿Sigue teniendo las mismas preocupaciones que reflejó en los comienzos de su carrera, o hay algunas nuevas?
-Siempre hay cosas nuevas por las que preocuparse: guerras, hambre, desastres naturales, terrorismo... Por supuesto que estoy al tanto de ellas, aunque no necesariamente tengan que aparecer en todos mis trabajos. Soy un artista, no un político.

-Gracias a usted, el didgeridoo cobró una fuerza hasta entonces inédita en la música popular. ¿Cómo empezó su relación con ese intrumento?
-Simplemente era un sonido que me gustaba por aquel entonces. Dio la casualidad de que conocía a alguien que lo tocaba fantásticamente y durante un tiempo formó parte de la banda. Al final las cosas siguieron su propio curso.

-En su opinión, ¿cuál es el instrumento más funky del mundo?
-Todo puede ser funk: metales, guitarras, teclados e incluso una sección de cuerdas. No es cuestión del instrumento, sino de cómo se toca, cómo se arregla y cómo encaja con el resto de la música y con el cantante.

-Tras el éxito de ‘Virtual insanity’ todos empezaron a esperar que cada uno de sus videoclips fuera más espectacular y con nuevos movimientos de baile. ¿Acabó convirtiéndose en una presión?
-Mi manera de moverme surge de forma natural y el vídeo no estaba del todo coreografiado. Simplemente improvisé, y lo sigo haciendo hoy en día. Otros vídeos combinan movimientos de baile y acción bastante salvaje, que también es algo que me atrae bastante. Ahora soy un poco mayor, así que no siento la presión de tener que dar saltos como un adolescente, pero tampoco creo que en el futuro próximo me vayas a ver cantando sentado en una mecedora (risas).