Desinquietos urbanitas

11/07/2016
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Conocido en el mundo anglosajón como chiffchaff, mosquitero en tierras continentales y hornera u hornero en Canarias, este pequeño, curioso y desinquieto pájaro, es un endemismo muy común en 5 de las 8 islas, y resulta habitual en las áreas urbanas.

Para aquellas personas que sepan percibir los sonidos de la naturaleza en medio del ruido ciudadano, no le será extraño localizar el persistente chif-chaf que caracteriza a esta pequeña ave, moviéndose entre la vegetación de un jardín, en las ramas de un escuálido árbol urbano o encaramado en una antena de televisión. Con un peso de apenas 7,2 gramos y una longitud alar en torno a los 53 milímetros, el mosquitero canario (Phylloscopus canariensis) es la más pequeña de las aves endémicas de Canarias, la más abundante y su inclusión como especie exclusiva del Archipiélago también es reciente. Guarda parecido con el mosquitero común, aunque según se recoge en la página web de la Sociedad Española de Ornitología (SEO), su canto es algo más rápido y explosivo, alternando «dos sílabas, chif-chaf, que emite con un ritmo irregular, ligeramente acelerado al final de la estrofa». En cuanto a su aspecto, se diferencia por ser ligeramente más pequeño, también más oscuro y con las alas redondeadas.

En realidad, no es una especie que destaque por su colorido, no existiendo dimorfismo sexual, es decir, los dos sexos tienen un tamaño similar y ofrecen el mismo plumaje, que a grandes rasgos presenta la parte superior del cuerpo de un color pardo oliváceo, siendo su vientre de tonos blancos, matizados de amarillo y marrón claros. De fino pico, con el que captura los invertebrados y frutos de los que se alimenta, y le permite acceder a las flores de ciertas plantas endémicas o introducidas, como el bicácaro y el aloe, para sorber su néctar, contribuyendo así a su polinización.

Aunque en el pasado se señala la existencia de otra forma endémica de la especie en Lanzarote y tal vez en Fuerteventura, en la actualidad sólo vive en Gran Canaria y las islas occidentales. El amplio estudio publicado en el año 1996 por A. J. Helbig y otros autores, acerca de la diferenciación genética mitocondrial y evidencia bioacústica de dicho género (Phylloscopus), en el dominio biogeográfico paleártico, ha determinado su consideración como un endemismo exclusivo del Archipiélago.