Desaparecen huesos humanos de la Sima de Jinámar

03/05/2009

Un montañero que bajó hace un mes a la Sima de Jinámar -un tubo volcánico de 76 metros de profundidad utilizado para hacer desaparecer a represaliados del franquismo en Gran Canaria-, afirma que han desaparecido los huesos humanos que vio en aquel lugar en 2005, cuando asistió como experto en escalada a la expedición que capitaneó el catedrático en Medicina Legal y Forense de la Universidad del País Vasco Francisco Etxeberría.

El montañero Marcos Alonso afirma que para él la Sima de Jinámar no es un lugar de recreo, sino «de respeto». Se refiere, aunque sin llegar a mencionarlo, a que este tubo volcánico se convirtió durante la guerra civil en una fosa común  clandestina. Por eso sólo ha bajado dos veces. La primera fue en octubre de 2005 y lo hizo al ser requerido como experto en montañismo por la expedición de Etxeberría,  de la que formó parte también un equipo de TVE que grabó un documental.

Hace apenas un mes bajó con Miguel Urbano, montañero como él, y el motivo en esta segunda ocasión fue colaborar en la búsqueda de Cira Guillén Cubas, de 53 años, que desapareció de su casa del Valle de Jinámar el 15 de enero de este año, a petición de su familia. La mujer no estaba en la sima - no confundir con el caso de la vecina de Telde Juana Julia González Rodríguez cuyo cadáver fue hallado en ese lugar a principios de abril-; pero Marcos Alonso comprobó que restos óseos que habían documentado en la expedición de Etxebarría y de los que guardaba fotografías  habían desaparecido.

«Bajamos hasta el segundo repecho y seguimos hasta el final, donde estaban los huesos que vimos en el otro descenso, ahora no había nada de nada», afirma.

El armazón de lo que fue una corona de flores fue lo único que Marcos y Miguel encontraron donde en 2005 se habían documentado varios restos humanos que la expedición no tocó.

Además de la ausencia de los huesos, el montañero encontró clavijas de las llamadas químicas en la boca del tubo volcánico que no estaban antes.

Ésta no es la primera vez que se denuncia la desaparición de restos humanos en la Sima de Jinámar. El pasado 4 de enero, en declaraciones a este periódico Jesús Cantero Sarmiento, montañero, espeleólogo, y una de las personas que probablemente más tiempo ha dedicado a investigar y denunciar los asesinatos llevados a cabo en la sima durante la guerra civil, afirmó que entre 1975 y 2005 se habían hecho desaparecer pruebas. Entre 1967 y 1975 Cantero bajó unas quince veces a la sima, pero antes habían descendido miembros del grupo El Bohio que afirmaron haber visto 13 esqueletos. Después Cantero vió cerca de 20, muchos zapatos, botas y suelas de alpargata. En 2005 Etxeberría sólo halló restos de dos individuos y ahora Alonso, nada.

En 2005 en el fondo de la Sima de Jinámar el forense vasco documentó la existencia de un coxal derecho (cadera) con sacroielitis; dos húmeros izquierdos; dos tibias derechas; un radio derecho; tres fragmentos de cráneos (pertenecientes a dos individuos); una escápula izquierda; una vértebra dorsal con artrosis, otra de un adulto joven y un fragmento de maxilar superior, según informó Etxeberría a este periódico en enero de este año.  El montañero Marcos Alonso afirma que la forma del tubo volcánico hace imposible que la corona fuera lanzada desde el exterior al pozo y que ésta llegara por sí sola al lugar donde está ahora.

En 1976 restos de cuatro cráneos humanos hallados en la Sima de Jinámar fueron depositados en el Museo Canario, en Las Palmas de Gran Canaria. Habían aguardado por el fin de la dictadura en un casa particular . Los cuatro cráneos fueron hallados en la sima en expediciones en las que participó Jesús Cantero entre 1967 y 1975. Cantero explica que, además de los cráneos, vieron otros muchos huesos y multitud de zapatos y suelas. Cantero considera que es muy probable que haya más restos humanos en la sima, ocultos bajos las piedras caídas en todos estos años. En sus expediciones vieron muchos que quedaban al descubierto cuando rodaban piedras al caminar.