Defensores del Consumidor alertan contra 'la burbuja'

19/05/2008

La presidenta de la Asociación de Consumidores de Canarias (Com.Ca), Mónica Bethencourt, alerta sobre esta «rotación de dinero irregular». Asegura que «muchas personas están siendo seducidas por la burbuja y corren el riesgo de arruinarse». Aconseja abstenerse de entrar en la llamada «nueva forma de hacerse rico rápidamente».

La burbuja es un secreto a voces en la capital grancanaria. Muchas personas de diferente estatus social participan. El beneficio, recuperar la cantidad que se invierte multiplicada por 4 u 8, según el tipo de burbuja.

«Recomiendo que se abstengan de entrar en esta actividad. Es una forma fraudulenta de rotar capital: dinero negro que no se declara a Hacienda», advierte Mónica Bethencourt.

La burbuja consiste en que varias personas forman un grupo en el que cada una entrega una cantidad de dinero concreta. Cada individuo, además, debe traer a dos invitados que aporten la misma suma. El grupo se organiza por niveles y se va pasando de nivel, hasta llegar al centro, a medida de que vayan entrando más invitados. Una vez en el centro, esa persona supuestamente recupera lo que invirtió multiplicado por 4 y 8. En ese momento, queda fuera automáticamente, pero está obligado a dejar 2.500 euros para que un nuevo invitado, que no dispone del dinero, entre y se genere una nueva burbuja.

Sin embargo, la presidenta de Com.Ca alerta de que «no existen garantías de que se acabe cobrando o de que siquiera, se recupere el dinero invertido». Además, Bethencourt apunta que «la burbuja es una forma de venta piramidal o en cadena, prohibida por la ley de ordenación de la actividad comercial. No se vende ni se compra nada: te dan un regalo, como dicen los que están dentro, y eso no está permitido por ley».

Efectivamente, se basa en la confianza: te fías de que tus invitados y los invitados de tus invitados te pagarán. «Hay familias enteras dentro porque meten a gente que creen que no les van a fallar», asegura Mónica

Bethencourt, quien conoce a «personas que han pedido un crédito al banco para entrar: están seguras de que cobrarán y esto no siempre pasa porque no hay una entidad financiera detrás ni documentos por medio».

Además, según la presidenta de Com.Ca, la burbuja tiene un fin y alguien que se beneficia: «Esto se parará cuando no haya nadie a quien meter y el dinero no pueda seguir rotando. Además, el que inicia la primera burbuja no pone un duro y se va encuadrando como organizador para controlarlo todo y abrir el campo. También está quien presta su casa para las reuniones a cambio de una buena bonificación de los que cobran ese día».

La Policía ya está informada sobre esta trama. «Para frenar todo esto debe haber una denuncia para que se inicie la investigación. De descubrirse, se pedirían responsabilidades administrativas y penales a las personas implicadas. Pero el asunto es difícil de atajar porque no hay una cabeza visible a la que reclamar», concluye Bethencour.