Cuando la belleza se convierte en enfermedad

Luisa del Rosario
LUISA DEL ROSARIO

Delgados, gordos, altos, bajos, rechonchos, esbeltos... El cuerpo es la frontera entre los demás y nosotros mismos. Lo cuidamos, aseamos y engalanamos porque nos presenta y representa. Pero no todos se satisfacen con un adorno o un poco de ejercicio y, en algunos casos, la búsqueda de la belleza nos conduce a la enfermedad e, incluso, a la muerte.

Se estima que más de dos millones de jóvenes españoles (mujeres y varones) sufren algún trastorno de alimentación en España, esto es, anorexia y/o bulimia. La delgadez es una de las obsesiones de miles de jóvenes que pretende emular a quienes llenan las revistas de papel couché. Esa emulación, precisamente, ha sido objeto de un estudio reciente de la psicóloga grancanaria Laura Ravelo, quien considera que los medios de comunicación «influyen bastante» en estas conductas «desordenadas» con respecto a la alimentación.

Cada vez más mujeres, y ahora también hombres, se declaran insatisfechos con su cuerpo o su imagen física. Algunas estadísticas elevan esta cifra de insatisfacción hasta el 20% de la población en riesgo de padecer trastornos alimenticios. Y es que en el modelo de éxito que se ofrece, explica la psicóloga, la belleza resulta fundamental. Los medios de comunicación coadyuvan a que la imagen que se transmite sea la de perfección y belleza mostrando mujeres irreales tanto por sus medidas como por sus posturas imposibles. El «perfeccionamiento» a veces llega tan lejos que como en el caso de la compañía francesa de cosmética, L’Oreal, ha tenido que retirar los anuncios protagonizados por Julia Roberts por «engaño al público». En la calle. La artista Yolanda Domínguez ha denunciado estas estrategias con la performance Poses. Se trata, en palabras de su autora, de «una crítica directa a lo absurdo y artificial del mundo del glamour y de la moda que nos venden las revistas, en concreto a la imagen distorsionada que difunden de la mujer a través de modelos que no representan a las mujeres reales y que obvian a todas aquellas que no están dentro de sus restringidos parámetros». Domínguez eligió varios anuncios en los que aparecen estos modelos irreales de mujeres y los calcó en las calles de Madrid con mujeres reales. El resultado, dice la artista, es un «esperpento» que obliga a los viandantes a sacar de contexto dichas imágenes. Algunos llamaron a la policía, o a los servicios de emergencias.

Ravelo participó en una investigación que entrevistó a 175 jóvenes de entre 12 y 14 años que concluyó con que los medios de comunicación tienen una cierta participación en las conductas alimentarias desordenadas, afectando en una escala de 1 a 100 en un 30%. Estudio que se suma a los que ya se han realizado con mujeres de entre 18 y 23 años que también corroboran la misma hipótesis. Quizás por esa razón, hace unos días saltaron las alarmas cuando la revista Vogue publicó imágenes de una modelo de 10 años para promocionar moda adulta. La imagen de perfección no sólo se asimila a la delgadez sino a la juventud infantil.

En 2007 la Pasarela Cibeles rechazó a un 30% de las modelos que había desfilado con anterioridad por no ajustarse a los parámetros que los nutricionistas marcan como imagen saludable: un 18% de masa corporal, es decir, unos 56 kilos para una estatura de 1,75. Un oasis en un mundo en el que siguen dominando modelos excesivamente delgadas y en el que parece que sólo triunfan «las guapas». La anorexia y bulimia tienen una tasa de mortalidad mayor que la de cualquier otro trastorno mental, entre el 8 y el 10%.