Cristina Higueras: «Lo que no se dice es clave durante 'Nathalie X'»

Victoriano Suárez Álamo
VICTORIANO SUÁREZ ÁLAMO

Cristina Higueras asegura que ha llegado un momento en su carrera en el que solo se embarca en los proyectos artísticos que de verdad «le apetecen». Por esa razón llevaba cinco años sin pisar un escenario teatral hasta que cayó en sus manos la posibilidad de dar vida a Sonia, una de las protagonistas de Nathalie X, del cineasta, dramaturgo y escritor francés Philippe Blasband, que desde hoy y hasta el domingo -las funciones son a las 20.30 horas, menos el último día, cuyo comienzo se adelanta hasta las 19.30- se representa en el Centro de Iniciativas de la Caja de Canarias (Cicca), en la capital grancanaria.

Esta historia sobre una mujer que contrata a una prostituta para que, con una identidad falsa, seduzca a su exmarido, contó con una adaptación cinematográfica hollywoodiense, titulada Chloe (2009), dirigida por Atom Egoyan. «Va a parecer increíble. Pero vi un día en televisión Chloe y me dije que se trataba de una historia muy buena. Tres semanas después, me ofrecieron participar en este montaje de Nathalie X», rememora Cristina Higueras.

En este montaje, que dirige Carlos Martín, encarna a Sonia, que es quien contrata a Chloe. «Me gustó la complejidad del personaje. Sus contradicciones a la hora de desembarzarse de la dependencia emocional que aún tiene con su exmarido, Jean-Luc. Me gusta que es un personaje muy humano, que no es ni bueno ni malo, ya que nadie está cortado de una sola pieza. Además, en la obra, como en la vida, es más importante lo que no se dice que lo que se cuenta», explica la actriz.

Avanza que Nathalie X no se puede etiquetar «ni como una comedia ni como un drama». «Contiene constantes cambios de registro, lo que hace que sea tan especial». Destaca en su desarrollo la presencia de la música. «Sonia, mi personaje, es una cantante de ópera. En escena siempre está presente un violonchelo [que toca Marina Barba]. La música simboliza la presencia masculina, que físicamente no está presente sobre el escenario», asegura la actriz.

Comparte protagonismo con Mireia Pàmies, que encarna a la prostituta Nathalie Ribout, a la que el personaje de Sonia exige que le relate sus encuentros sexuales con su exmarido. «Fue la opción ideal. Con ella se generó una comunicación muy buena desde el principio. Se requería una actriz que generase un contraste y ella lo hace genial», dice.