Conviviendo con un secuestrador en el barrio

11/01/2008

Los residentes del Paseo de Lugo, en Las Palmas de Gran Canaria, no cabían en su asombro cuando vieron en los medios de comunicación que su vecino Marcos J.R.C. era el supuesto autor del intento de secuestro de la niña Sandra Domínguez en La Garita, Telde. Y es que agentes de la Policía Nacional que se encargan de la investigación efectuaron un registro en la vivienda familiar del detenido en la calle Ángel Guimera, en el barrio de Arenales de Las Palmas de Gran Canaria durante la mañana de ayer.

El desconcierto está presente en la calle, pues nadie espera que su vecino sea un secuestrador. Por la zona muchos ni se acuerdan de su cara, incluso puede que les suene un poco, pero todo queda ahí. Sin embargo, los que sí le han visto con anterioridad en el barrio no pueden más que echarse las manos a la cabeza y pensar que, al menos, ya está detenido.

Ninguno de los vecinos de Ángel Guimera podía pensar que ese hombre que compraba en el supermercado junto a su casa, o que recargaba la tarjeta del teléfono móvil en un bazar cercano, iba a ser un secuestrador. De hecho, y según algunos ciudadanos «no tenía pinta de secuestrador», ya que «era muy educado» y «parecía un tipo normal». Se sabe que Marcos trabajaba en el crematorio y los vecinos así lo aseguran, sobre todo, los que poseen mascotas, ya que solía hablar con los dueños que paseaban a sus perros. Y es que este hombre era conocido por su trabajo, como confirmó el dueño de una tienda de animales cercana a la calle Ángel Guimerá, donde hace años dejó sus tarjetas de visita del crematorio.

El hombre de los anuncios

Sorpresiva fue también la reacción de quienes trabajaron hace años en la oficina comercial de CANARIAS7 en la calle León y Castillo. Al ver la imagen de Marcos J.R.C. en las televisiones y en la edición digital de este periódico cayeron en la cuenta de que era la persona que en varias ocasiones acudió a poner anuncios publicitarios a nombre de la sociedad limitada Incineradora de Animales, propietaria del establecimiento que ayer fue registrado de manera exhaustiva por agentes policiales. De esas visitas, recuerdan a Marcos como una persona seria y un tanto huidiza.
También hay quienes lo identifican como portero ocasional de discotecas y pubs en Las Palmas de Gran Canaria. Ahí la imagen que recuerdan de Marcos es bastante menos agradable: una persona fría, dura en el gesto y con hábitos poco recomendables.

En algunos bares y cafeterías del barrio de Arenales también le reconocieron cuando salió en los medios de comunicación, aunque «sólo de vista». Con la sorpresa en el cuerpo, al menos los vecinos respiran un poco tranquilos pues en esta ocasión el supuesto secuetrador ya está detenido. Sólo esperan que se esclarezcan los hechos para saber lo que ha ocurrido de verdad.

Sorpresa en un lugar tranquilo

Arenales es un barrio tranquilo en la capital grancanaria. Ayer esa tranquilidad se vio alterada por la presencia de cámaras de televisión y reporteros en busca de datos sobre Marcos J.R.C. Ese rastreo llevó incluso al interrogatorio de varias de las mujeres que se dedican a la prostitución en calles como Molino de Viento. Algunas recordaban a Marcos J.R.C. como alguien que vivía en la zona. A lo largo de la tarde los comentarios sobre el caso se generalizaron, en especial tras ver en los informativos del mediodía la cara de Marcos.