Condenan al padre por lo que colgó el hijo en ‘Tuenti’

Un juez de Las Palmas ha condenado al padre de un menor que colgó una foto ofensiva de una chica en una red social a indemnizarla con 5.000 euros por el trauma que le causó verse en paños menores en la red y ser objeto de burla. El fallo culpa al padre por no vigilar al hijo.

El Juzgado de Primera Instancia número 14 de Las Palmas notificó ayer la sentencia que condena al padre de un menor de la capital grancanaria que publicó en la red social Tuenti una foto ofensiva de una niña grancanaria a indemnizar a ésta con 5.000 euros por el trauma que le causó verse en paños menores en internet y ser objeto de burlas

El fallo, dictado por el magistrado Cosme Antonio López, estima la demanda planteada en representación de los padres de la niña por el abogado grancanario Alfonso Manuel Dávila Santana, que no acudió al la jurisdicción civil alegando la protección del honor de la niña, sino la "responsabilidad extracontractual" del padre del menor que colgó su foto en Tuenti, según informaron ayer a este periódico los progenitores de la afectada.

Efectivamente, el juez ha estimado el argumento de Dávila Santana y, en la que probablemente sea una de las primeras sentencias que se dictan el España sobre la materia, condena al padre por su culpa in vigilando, esto es, por no dar a su hijo una "educación orientada al correcto uso de las nuevas tecnologías" y no "prevenir en uso inadecuado de las mismas".

Los hechos que dan razón al fallo son los siguientes: en octubre de 2008, el menor A.S. publicó en su perfil de la red social Tuenti una foto de una niña de 15 años en ropa interior "a la que no conocía" con el texto "Fefi la loca se te aparecerá esta noche para hacerte una felación. Para protegerte de su ataque envía esta foto a 10 de tus contactos, hazlo rápido o Fefi se te adelantará" .

La sentencia considera probado que el menor no conocía a la persona que aparecía en la foto, pero resultó ser una grancanaria de 15 años. La noticia de la publicación de su imagen llegó a oídos de sus compañeros hasta hacerse la comidilla del colegio, lo que provocó que la niña desarrollara, dijo un perito en el juicio, "una importante fobia al colegio, una ansiedad específica que acredita un supuesto de bullying (acoso escolar)".

La sentencia es susceptible de recurso ante la Audiencia.