Condenan a cura embriagado "con vino de seis misas y dos bodas"

Un cura franciscano condenado en Chile tras volcar con su vehículo cuando conducía totalmente ebrio, le aseguró al juez que el alcohol que había consumido correspondía "a seis misas, dos bodas y una reunión con mis feligreses".

EFE

El juez no le creyó y lo condenó al pago de una multa de 297.380 pesos (512,72 dólares), además de suspenderle el carné de conducir durante seis meses.

También le recomendó "mentirle un poquito a Dios", y mezclar con agua el vino de la eucaristía.

Si durante esos seis meses el sacerdote, Bernardo Muñoz Cortés, comete una infracción similar, deberá pasar 50 días en la cárcel, sentenció el juez Rodrigo Urrutia, titular de un juzgado de la ciudad chilena de Iquique, a 1.857 kilómetros de Santiago, a quien le correspondió enjuiciar al cura.

"Esa es la historia más insólita que he escuchado", comentó el magistrado, según consigna hoy el diario "La Prensa", de Iquique.

Muñoz Cortés conducía una camioneta perteneciente a la Orden Franciscana el 24 de diciembre pasado cuando perdió el control y el vehículo volcó en una céntrica calle de Iquique, frente al Casino de esa ciudad.

La policía que llegó al lugar encontró al cura semi inconsciente a un costado del vehículo, con contusiones en todo el cuerpo y una concentración de 2,45 miligramos de alcohol por litro de sangre (en Chile se considera ebrio a quien presente 0,75 miligramos).

El fiscal de la causa, Patricio Llancamán, había pedido una pena de 61 días de cárcel para el religioso, debido a la repercusión pública que tuvo el suceso y en consideración a que un cura debe ser un ejemplo para la sociedad.

El defensor del cura, Marcelo Lara, pidió la aplicación de una multa en cuotas y la suspensión de la pena, en atención a la irreprochable conducta anterior del sacerdote y porque además había consumido alcohol "durante actividades al servicio de la comunidad".

Antes de dictar sentencia, el juez le preguntó al sacerdote qué había tomado, a lo que Muñoz respondió que "el vino correspondiente a seis misas, dos vasitos de champán" en dos casamientos que había celebrado y posteriormente, "una copa junto a unos feligreses".

El magistrado determinó que el cura no le dijo la verdad, dado el grado de intoxicación alcohólica que había alcanzado, y le dijo que no le quedaba otra salida que condenarlo, porque el caso había salido profusamente en la prensa.

"`Nadie se va a emborrachar con tantas misas y nadie se va a tomar un cáliz lleno!", exclamó, molesto por el caso, el provincial de la Orden Franciscana en Chile, fray Raúl Allimant, que tampoco dio crédito a la versión del cura Muñoz Cortés.

"Yo he celebrado hasta cinco misas y no me he mareado", añadió, e indicó que el sacerdote recibió una amonestación de la Orden, "porque fue una irresponsabilidad que no puede suceder de nuevo".

Matizó, sin embargo, que además del alcohol, en el accidente pudo influir el cansancio del cura, porque esa Nochebuena "las vigilias terminaron tarde. La regla de San Francisco es muy clara en cuanto a que los frailes deben ser ejemplares y hacer continua penitencia", aseguró

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