Condenada a 20 años la madre que mató al hijo de 9 años y lo ocultó en maleta

31/10/2012
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Mónica Juanatey Fernández, la madre gallega juzgada por un jurado popular de Palma por asesinar a su hijo de 9 años en Menorca y ocultar y abandonar el cadáver dentro de una maleta en el campo, ha sido condenada a 20 años de cárcel, según recoge la sentencia de la Audiencia Provincial hecha pública este miércoles.

El jurado popular emitió la pasada semana un veredicto de culpabilidad de asesinato y el fiscal pidió una pena de 20 años al considerar que mató a su hijo con alevosía y la agravante de parentesco, lo que recoge la sentencia.

Mónica, de 32 años de edad y nacida en Noia (Galicia), reconoció en su declaración policial haber abandonado en una maleta el cuerpo de su hijo en el verano de 2008 y confesó el asesinato tras ser arrestada en 2010, pero se desdijo de sus palabras ante el jurado popular asegurando que no recordaba el momento de la muerte.

La sentencia la considera responsable de un delito de asesinato con la concurrencia de parentesco como agravante y considera como hecho probado que una mañana de entre los días 7 y 11 de julio de 2008 la condenada preparó el baño para su único hijo y le ahogó, aprovechando que no había nadie más en el piso.

La sentencia concluye que "la acusada, para ahogar a su hijo y causarle la muerte, actuó de forma súbita, sorpresiva e inesperada, lo que evitó toda posibilidad de defensa del niño".

Una vez que se percató de que había muerto, se relata en la sentencia, introdujo el cadáver en una maleta roja de gran tamaño y también colocó en su interior su estuche escolar.

Sin embargo, en el juicio ella afirmó que no se acordaba de lo que pasó en el momento de la muerte de su hijo y que solo recordaba haberle preparado un baño, haber ido a la cocina y, después, tenerlo muerto en brazos de nuevo en el baño.

También se considera probado que tras dar varias vueltas con el coche de su pareja sentimental, abandonó la maleta en un barranco en la zona de Cala Binidalí, a unos 8 metros de la carretera, en un finca rústica.

La maleta con el cadáver fue hallada en noviembre de 2010 por los hijos de la propietaria de la finca mientras realizaban labores de desbroce de ramas.

Tras el hallazgo de la maleta, la policía dio con la identidad del niño gracias a sus iniciales semiborradas en el estuche escolar y seguidamente detuvo a la mujer.

Los forenses que declararon en la vista aseguraron que la mujer no padece una enfermedad mental, pero sí un trastorno antisocial y que "no tiene sentimientos por nadie", así como que el contexto en que se encontró el cuerpo del niño -dentro de una maleta abandonada en el campo y con los objetos personales del menor dentro- les llevó a descartar un accidente.

Tras el asesinato del menor, Mónica ocultó al hombre con el que vivía en Menorca, a su familia de Noia (La Coruña), a sus amigos en Galicia y al padre adoptivo del niño, que también reside en Galicia, que su hijo estuviera muerto.