Concentraciones

MANUEL ALCÁNTARA

La más silenciosa de todas las manifestaciones es la convocada en el fondo del mar. Cruz Roja calcula que se ha tragado a más de mil 'sin papeles', ni siquiera el certificado de defunción, en los últimos meses. Algunos inmigrantes intentan la travesía en patera desde Guinea Bisau, a 2.000 kilómetros de su sueño laboral europeo. Demasiada distancia para poder considerarlo como un viaje de placer. Unos 10.000 más esperan en el Sáhara y Mauritania el momento para pasar a Canarias, procurando no hacer parada y fonda en el inmenso cementerio marino.

La concentración más incierta es la que se celebra desde hace bastante tiempo en Irak. Parece que el territorio no está suficientemente devastado y hay todavía lista de espera para acceder a la condición de terrorista suicida. Quedan muchos soldados que llegaron desde lejos y procuran cumplir con el deber de todo buen soldado, que como se sabe no es morir por su patria, sino hacer que el de enfrente muera por la suya. El viaje de regreso no parece cercano. El jefe militar británico en Irak asegura que su país se irá de allí en 2008, o sea, que los combatientes deben conservar la paciencia, al mismo tiempo que conservan la vida. Mientras, como en el verso de Gloria Fuertes, tendrán que decir eso de "¡qué asco de casco!"

Nuestra concentración no limita con la tragedia sino con la estupidez, que si bien se mira es algo bastante trágico. Miles de jóvenes de toda España se han citado por Internet para un 'macrobotellón'. Quieren dilucidar "quiénes son los más borrachos" y para saberlo no es un mal sistema convocar esta especie de olimpiada de la vomitona. Competirán las Autonomías, a ver en cuál de ellas hay más ruido, más broncas y se cogen las mayores castañas de indescifrable 'kalimocho'. Las autoridades dicen que los alcaldes pueden evitarlo, pero no dicen cómo.

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