'Conatus' o el esfuerzo es nombre de vino majorero con Denominación de Origen

En el malpey de Lajares se forja el 'Conatus', el primer vino con Denominación de Origen (DO) Islas Canarias que se elabora en Fuerteventura de la mano de Pedro Antonio Martín Hernández. La puesta de largo de este caldo tuvo lugar ayer con la bendición de la enóloga Isabel Mijares.

Catalina García
CATALINA GARCÍA

Se llama Conatus, que en latín significa esfuerzo, y es el primer vino de Fuerteventura con Denominación de Origen Islas Canarias. Se denomina así por el esfuerzo de cultivar viñas y hacer vino en pleno malpey de Lajares. Isabel Mijares, primera mujer enóloga de España y miembro de la Real Academia de Gastronomía, amadrinó el caldo que ayer celebró su puesta de largo en el mundo de los paladares con el descorche de las primeras botellas del viticultor majorero Pedro Antonio Martín.

Al mundo del cultivo de las parras se incorporó Martín Hernández (La Oliva, 1965) hace relativamente poco tiempo. De padres agricultores y ganaderos, este restaurador regenta el restaurante La Luna de Corralejo, lo que llevó a interesarse por los buenos caldos y de ahí a producir vino propio en su finca de Coto del Medio, en el interior del vientre de malpey de Lajares donde ahora mismo crecen 5.000 parras de las parras de diversas variedades y subiendo cada temporada en cepas sobre un terreno de unos 12.000 metros cuadrados que incluye bodega propia.

La cosecha de este año dio unas mil botellas de Conatus que se convierte en el primer caldo con Denominación de Origen (DO) Islas Canarias en Fuerteventura. Alberto González, enólogo responsable de la bodega majorera, está seguro que esta recién estrenada catalogación de la bodega del esfuerzo de Pedro Antonio «abra el camino para otras bodegas de Fuerteventura», por lo que califica de «acto histórico» el descorche de las botellas de ayer en el restaurante de Martín Hernández en Corralejo. El experto se refiere así «al redescubrimiento de Fuerteventura para el mundo de la viticultura porque la isla fue hasta los años 50 del siglo XIX la primera productora de vino de Canarias».

La Consejería de Agricultura, Ganadería y Pesca del Cabildo de Fuerteventura ha apoyado a la bodega del empresario majorero, al igual que a todos los viticultores de la isla que quieren hacerse un hueco en el mundo de los caldos. Además del empujón de la primera institución majorera a este sector que renace, hay que destacar la labor de la Asociación de Viticultores de Fuerteventura que presta asesoramiento a los productores en forma de cursos y facilita la adquisición de parras que se cultivan en estos momentos en la Granja Experimental de Pozo Negro, que gestiona el Cabildo.

En pos de la cepa de Aníbal. El presidente del Cabildo de Fuerteventura, Marcial Morales, el consejero insular de Turismo, Blas Acosta, y el alcalde de Betancuria, Marcelino Cerdeña, descubren hoy, sábado, una placa con la que se homenajea el pasado vitivinícola de Betancuria, uno de los primeros enclaves del archipiélago donde se plantaron viñas. Al acto asiste también Isabel Mijares. La Asociación de Viticultores de Fuerteventura baraja la posibilidad de que las cepas de esta finca hayan resistido cinco siglos y puedan ser descendientes de la famosa cepa Aníbal. Todo eso lo dirán los análisis del ADN.

Tierra fértil, agua y sol a raudales. Como da fe el pasado vitinícola de Fuerteventura, el enólogo Alberto González explica que Fuerteventura posee tres cualidades fundamentales previas a la hora de elaborar un buen caldo: «tierra muy fértil, sobre todo por tratarse de los suelos más antiguos de Canarias, lo que le proporciona unas cualidades inmejorables»; agua, «una riqueza en agua tanto en los diferentes pozos que jalonan la isla como el agua que se obtiene de las desaladoras»; y el sol, «el mismo clima que comparte con otras islas como por ejemplo Lanzarote». Sobre el éxito de la conjunción de estos tres factores se remite a la historia.