Cinco furtivos detenidos con 85 kilos de mejillones en la costa de Agualiques

Son mariscadores reincidentes con casi 100 kilos de mejillones los que los agentes de Medio Ambiente sorprendieron este fin de semana en la zona de Agualiques, en la costa de barlovento de Pájara. En total, fueron cinco denunciados en dos actuaciones.

Catalina García
CATALINA GARCÍA

La costa de Agualiques, en la mar del norte de Jandía, es uno de los últimos rincones del furtivismo. Lo confirman las cinco denuncias por marisqueo ilegal realizadas el pasado fin de semana por los agentes de Medio Ambiente del Cabildo que arrojaron un balance de casi 100 kilos de mejillones.

La Policía Local de Pájara colaboró con los agentes de Medio Ambiente en la tarea de interceptación y de decomiso de 95 kilogramos de Perna perna, dividiéndose en dos actuaciones llevadas a cabo en las zonas conocidas como Veril Manso y Agua Liques, habiéndose incautado 32 kilos y 63 kilogramos de marisco respectivamente y en plena veda del mejillón que rige desde hace casi un decenio.

Reincidentes. De los cinco furtivos denunciados, cuatro son reincidentes y todos residentes en Gran Tarajal y la capital. Desde la Consejería de Medio Ambiente del Cabildo se señala directamente a los furtivos, más si son reincidentes, como responsables de impedir la recuperación de la especie y el levantamiento del paro biológico del mejillón, que permanece vigente ya desde el año 2004.

Hasta 60.000 euros. El marisqueo ilegal en época de veda se encuentra tipificado en la Ley de Pesca de Canarias como sanción administrativa grave, que puede acarrear multas de entre 301 y 60.000 euros. En el caso de atentar un infractor contra una especie en peligro de extinción, como sería el caso de la lapa majorera (Patella candei), los hechos estarían tipificados como infracción muy grave en la Ley 42/2007 de Patrimonio Natural y Biodiversidad, con sanciones establecidas entre los 200.000 y los 2 millones de euros.

El marisqueo del mejillón está completamente prohibido en todo el territorio insular, en base a la Orden de 16 de julio de 2004 del Gobierno de Canarias que continúa vigente. En cambio, la veda de la lapa sí se levanta temporalmente.