Catástrofe natural en Gran Canaria

30/07/2007

Auténtica catástrofe natural, así se puede catalogar ya lo que se está viviendo en las cumbres grancanarias desde el pasado viernes. El fuego, con la ayuda del calor, el viento y la escasa humedad, reina a sus anchas, devorando todo lo que encuentra a su paso.

A pesar de los incansables esfuerzos de los numerosos efectivos desplazados al lugar, la situación no está ni mucho menos bajo control. Ayer por tarde se procedía al desalojo de Ayacata, Cercados de Araña, Presa de Chira y De las Niñas, para evitar desgracias personales. Además, los focos de Presa del Mulato, Montaña Lina, Cruz de San Antonio y Presa de las Niñas continúan incontrolados. Sólo en el barrio de El Juncal, Tejeda, la situación era tranquilizadora.

Más de 2.500 hectáreas han ardido ya, la mayoría pinar, sin que hasta el momento se haya podido hacer nada por evitarlo. Se trata del peor incendio de la historia de Gran Canaria, un incendio de «dimensiones históricas, el más grande» jamás registrado. Donde la situación es más preocupante es en la reserva natural de Inagua. Dada la accidentada orografía y el denso humo que produce la quema del sotobosque, prácticamente sólo se puede acceder a esta zona por aire. Precisamente, ya son cinco los helicópteros que trabajan en la extinción del fuego; hoy se incoporarán otras cuatro aeronaves llegadas desde Tenerife. En tierra, al menos 150 personas se turnan intentando controlar el incendio.

La 'bestia' avanza. Aunque ya hay un detenido, un agente forestal que ha confesado ser el autor del fuego, lo importante en estos momentos es controlar a la bestia, que camina hacia el Sur de la Isla, temiéndose ya por Tauro y Tasarte, ayudado por el viento y las piñas de los pinos, que saltan y actúan «como granadas de mano aliadas del fuego», según indicó ayer el presidente del Cabildo. El incendio que afecta a Pajonales, Ojeda e Inagua, tres zonas de pinares que abarcan los municipios de La Aldea de San Nicolás, Mogán y Tejeda, está intentado ser combatido por un dispositivo compactado y «coordinado». La Unidad Militar de Emergencias (UME) tiene en el terreno a 50 personas, y en la tarde de ayer se incorporaba otro medio centenar llegado desde Sevilla.