la noche americana

Cary, el Archibald de la gracia natural

18/08/2014

Se le veía y todo el mundo concluía lo mismo: «Tiene que ser inglés». Es más, hasta tenía cara de llamarse Archibald, nombre que cambió por el de Cary porque, de lo contrario, poca carrera iba a hacer en la industria del cine de Estados Unidos. Cary Grant (1904-1986). Y eso que entró por la puerta más exigente: en la isla de Ellis, allí donde los inmigrantes pasaban control y cuarentena, presumen de que Cary Grant fue uno de los ocupantes de los inmensos barracones. Llegó con una compañía de teatro y pronto saltó al cine, donde se quedó para siempre, con personajes en el recuerdo, especialmente donde  su gracia natural se congeniaba con la maestría de los mejores directores. Y así se mantuvo hasta el final, sabiendo, eso sí, retirarse a tiempo.

Con un director raro, raro, raro... Fue de los pocos actores que supo congeniar con un tipo tan singular como Alfredo Hitchcock, que recurrió a él para varios de sus mejores filmes.
Vida privada.  La sombra de la homosexualidad no confesa o de la bisexualidad le persiguió toda la vida.

Su mejor película.
Sobran títulos donde elegir. Quizás Con la muerte en los talones.

Su peor película.
Operación whisky... Por algo fue de las últimas que interpretó. Ya no era su tiempo.