Canarias, líder en desertificación

Por si todavía había dudas, los científicos confirman que Canarias ostenta el riesgo más alto de desertificación de toda España y por ende de Europa. Este proceso se ha acelerado en los últimos años por falta de voluntad política que establezca un definitivo uso racional del suelo.

Catalina García
CATALINA GARCÍA

El desierto avanza en Canarias. Y no sólo en Fuerteventura, el sur de Gran Canaria o Lanzarote. Las islas tienen aproximadamente un 65% de su territorio afectado por la desertificación, a lo que hay que sumar la degradación del suelo que incluso en La Palma y El Hierro se sitúa en un 35%. El III Simposio Nacional sobre Control de la Degradación de Suelos y la Desertificación, que se celebra esta semana en el municipio majorero de Pájara, pone el énfasis en que Canarias registra el riesgo más alto de desertificación de toda España y Europa.

Este proceso de desertificación, lejos de frenarse, se ha acelerado en los últimos años por falta de voluntad política. El freno pasa por un uso racional del suelo que limite a su vez la actividad del hombre, según propone Antonio Rodríguez Rodríguez, catedrático de Edafología de la Universidad de La Laguna y presidente del comité organizador del simposio nacional en Pájara.

La desertificación no sólo se asocia a un clima árido, como antaño. Hoy en día entran en juego otros factores que se resumen en el mal uso del territorio: el sobrepastoreo, la eliminación de la cubierta vegetal por deforestación o por malos aprovechamientos de la vegetación natural, la extracción exhaustiva de agua y, sobre todo en la Canarias del siglo XXI, por la construcción descontrolada y desmedida, tanto ligada al turismo como al uso residencial. «El agente principal de la desertificación somos nosotros mismos», corrobora Rodríguez.

En números.

En cifras, se traduce que Canarias tiene aproximadamente el 65% del territorio afectado por la desertificación, aunque con la variación lógica por islas. En Fuerteventura, se llega a un 70% de la superficie afectada por la desertificación, lo que significa un riesgo alto y muy alto. En el sur de Gran Canaria y en Lanzarote, otro tanto de lo mismo. En el sur de Tenerife, los parámetros de desertificación bajan al 50%. Menos afectados están el norte de Gran Canaria y el de Tenerife. En cambio, y frente a lo que pueda parecer, La Gomera coincide con Fuerteventura en el riesgo alto y muy alto de desertificación, destaca Antonio Rodríguez.

En el otro extremo, se sitúan La Palma y El Hierro. Por tratarse de islas más recientes, los materiales son más porosos, el agua se infiltra más, climas más húmedos, tienen mayor cobertura vegetal, el suelo está más protegido «y, en consecuencia, la degradación del suelo es menor, por lo tanto menor el riesgo de desertificación». Los incendios de este verano que asolaron algunas zonas de Gran Canaria y Tenerife también suponen un riesgo de erosión «enorme» del suelo, «hasta ahora no ha llovido, pero cuando caigan las primeras precipitaciones hay que estar preparados para evitar los procesos de erosión», apunta el catedrático de Edafología.