Canarias es tierra de perros

16/05/2016
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«No hay isla donde no haya un perro en Canarias» y aunque en Lanzarote y La Gomera no se ha logrado aislar una raza propia, el resto sí tiene su perro autóctono. La Real Sociedad Canina de España reconoce cuatro razas canarias y un grupo étnico, una cifra nada desdeñable si se tiene en cuenta que en todo el país hay 21 razas.  

La historia de Canarias está ligada indefectiblemente a los perros. Muchos aseguran que el propio nombre del Archipiélago  le viene de ahí, de los canes, presentes en el escudo oficial de las Islas. Los conquistadores ya encontraron perros en las Islas y fueron ellos los que trajeron los ejemplares con los que se mezclaron los canes autóctonos. Mas tarde el mestizaje llegó de la mano de los pastores alemanes, principalmente, pero hay cuatro razas, una que va camino de serlo y otras dos en las que se está trabajando para su recuperación que mantienen mucho de aquel linaje aborigen.

La Real Sociedad Canina de España tiene reconocidos como razas autóctonos al presa canario (Gran Canaria y Tenerife), al pastor majorero (Fuerteventura), al podenco canario (en todas las Islas, pero sobre todo en las centrales), al pastor garafiano (La Palma) y desde hace unos años considera al lobo herreño (El Hierro) un grupo étnico -en 2020 ya será raza-. Manuel Pérez, presidente de la asociación para la recuperación del lobo herreño Amilobo, asegura que «Canarias es tierra de perros y que no hay una isla donde no hay uno».
Pero, además, en La Palma se está trabajando para la recuperación del ratonero palmero y en El Hierro del podenco enano, dos perros que en unos años podrían  engrosar la lista de razas de Canarias, la región que más representación canina tiene en el listado de razas oficiales de España, que suma un total de 21.

En el mundo hay  475 razas y la mayoría no tiene más de 50 años de antigüedad. Del lobo herreño, por ejemplo, se sabe que existe desde finales del siglo XVIII y su genética se sigue manteniendo libre de cruces.
Para que una raza sea considerada como tal es necesario tienen que haber más de 50 ejemplares homogéneos, a los que se les realiza una prueba de ADN mitocondrial que determine su pureza, a partir de ahí la Real Sociedad Canina de España los considera grupo étnico y después de tres generaciones y cinco linajes los considera raza española. Ocho o diez años después ya adquiere la categoría de raza internacional.