Bize: «Las películas sin conflicto no cuentan una historia»

El director chileno ofreció una charla en la Casa de Colón en el marco de la 9ª Muestra de Cine Ibértigo, que proyecta una retrospectiva del realizador.

Luisa del Rosario
LUISA DEL ROSARIO

En su cine las relaciones personales son un tema recurrente... Todas mis películas suceden en relaciones de pareja porque me es algo cercano. Cuando construyo un filme intento sentirme identificado con el tema, hablar desde la verdad. Y en las relaciones de pareja hay algo que es para mí muy, muy cercano y, de alguna manera, todas mis películas hablan de eso. En la cama trata de dos desconocidos que se enamoran en una noche; Lo bueno de llorar es la historia de una pareja que termina en una noche y La vida de los peces es la historia de una pareja que se reencuentra en una noche. Son todas películas que suceden en un espacio de tiempo determinado y en un lugar concreto porque me interesa concentrarme lo más posible en la historia, poner la energía en el guión, en la actuación y en el cómo construyo esa historia. Si fuera freudiana le diría que tienes algún problema de pareja... [Risas] No, afortunadamente todo va muy bien en mis relaciones. Pero siento que las películas tienen que ser conflicto, si no, no hay historia. Y aunque no son autobiográficas, me siento muy relacionado con cada una de mis películas. ¿Ha encontrado un tema «universal» y por eso funciona? Sí, totalmente. Me siento muy afortunado porque todas mis películas han funcionado muy bien, no solo en Chile, sino en el resto del mundo. Y creo que es por eso, porque si bien son historias particulares terminan siendo universales. Todos los que hayan tenido alguna vez una relación de pareja han tenido un reencuentro y se sienten reflejados en La vida de los peces, por ejemplo. Yo quiero que la historia se convierta en universal. ¿Qué es para usted lo fundamental para hacer una buena película: la historia, los actores, la parte técnica? Todo es tremendamente importante. La música, los diálogos, la actuación, la historia... Yo hago mis películas quizás con una producción más pequeña, pero la energía está puesta en la historia, en el guión, en la música... El cine es un todo. ¿Y qué se puede decir que diferencia su visión de las miles de películas que hay sobre el mismo tema? Lo que persigo es que mis historias sean muy reales. Que el espectador se pueda identificar. Si es La vida de los peces que sienta que realmente está en una fiesta viviendo el reencuentro de una pareja, que se sienta como un vouyerista y por eso se vea reflejado. Trabajo desde dos puntos de vista. Por un lado, que sea algo real y, por otro, que emocione, que conmueva. Espero que el espectador, más allá de la hora y media, se lleve la película a casa y tenga una reflexión posterior. Y quizás, más que generar un mensaje, la idea es generar una pregunta. Que el espectador siga pensando y que compare lo que vio en la sala con su propia vida. ¿Qué influencias podría reconocer en su trabajo? De todo, pero siento que hay una referencia también a la música. Me gusta la música que apela a la emoción, tipo Radiohead o Sigur Rós... Pero yo siento que la gran influencia, más allá del cine, es mi propia vida, qué es lo que a mí me está sucediendo y de eso voy a querer hablar. ¿Y por qué una experiencia personal puede interesar a los demás? Lo realmente interesante no es lo que a mí me sucede, pero no me sentiría cómodo si no hago una película que hable desde la verdad. No es que mi historia sea interesante, ni mucho menos, sino que si está contada desde la verdad alguien se sentirá reflejado.