Barquín, cónsul de Cuba en Canarias: "Esta tierra sigue siendo única y especial para los cubanos"

Ignacio S. Acedo
IGNACIO S. ACEDO

¿Qué censo de cubanos en Canarias maneja el consulado que usted encabeza? Cuando me llegué me obligué a esa tarea, a ponerle un poco de orden. Me reuní en más de una ocasión con el Instituto Canario de Estadística para actualizar los empadronamientos, los cotejamos con las cifras que teníamos en el archivo consular y, tras estos trabajos, hemos estimado en una cifra de 22.700 los cubanos que hay repartidos en las siete islas, aunque un 25 o 30% de ellos no está físicamente aquí. O se fueron con la crisis económica o se han repatriado con las nuevas disposiciones legales migratorias establecidas que así lo facilitan... En números efectivos, rondamos los 15-16.000 cubanos residentes en Canarias, siendo Tenerife donde más hay, aunque, curiosamente, en Gran Canaria se da la mayor concentración demográfica de toda España con los 7.000-8.000 que viven en Vecindario, en el municipio de Santa Lucía de Tirajana. ¿Se ha erradicado ya la emigración ilegal tan frecuente antaño? El 95% de los cubanos en Canarias está regularizado. ¿Goza de estabilidad y buena salud social y económica la amplísima colonia cubana en Canarias? Sí. Los que ya están son los que se van a quedar. El asentamiento en Canarias es estable y está cohesionado. Mantiene sus costumbres, hace reuniones sociales. Desde el consulado apoyamos, fomentamos y participamos de todas las iniciativas que favorezcan la unión y el fortalecimiento de la cubanía, de nuestros intereses comunes. Nosotros, como los canarios, tenemos una sola lengua, una sola nacionalidad y, por la insularidad, el apego a lo propio es más acentuado. Y aquí, en Canarias, encontramos las condiciones ideales para residir. ¿Y cómo respira esta amplia comunidad en la actualidad? ¿Cuáles son sus principales inquietudes? Casi todos los cubanos que hay en Canarias viven pensando en el regreso en algún momento de su vida. A corto, medio o largo plazo. Y estamos propiciando ese derecho de migrante, por encima del de emigrado. Hemos abierto este consulado a todos para que se informen de novedades legales, para que hagan sus consultas... Cuando llegué, sin conocer a nadie, quise hacer una pequeña recepción, con puertas abiertas para todos los cubanos, con el fin de que me conocieran y yo pudiera conocerlos. Por encima del respeto que me puedan tener como representante de nuestro gobierno, lo que quiero es, también, ganarme la consideración de todos. El amor a la patria, el amor a los símbolos patrios, el amor a la cubanía y a nuestra cultura están por encima de todo. ¿Y entiende que ha logrado el propósito que expone de acercarse a todos sus compatriotas? Así lo creo, aunque se trate de un proceso continuado y sostenido. Además, desde hace un tiempo vengo siendo partícipe de un proyecto muy bonito. La creación de la Casa de la Asociación de Cubanos en Canarias y, también, la Casa Cuba. Ambas estarían aquí. Como salvaguarda y promoción de nuestros símbolos patrios y, también, ya desde un punto de vista más comercial, se den a conocer las señas de identidad de nuestro pueblo. Música, juegos, gastronomía, literatura, tradiciones... El que no sabe de dónde viene, no sabe a qué sitio va. Angelito, de la Esquinita Latina, que es uno de nuestros cubanos más queridos y con mayor tradición aquí, y Ginés Parrilla, un empresario lanzaroteño, ya están modelando este proyecto de Casa Cuba y me han pedido participar desde el consulado. Canarias sigue siendo lo más parecido a Cuba fuera de Cuba... Indudablemente. Valga un ejemplo personal: de las seis misiones permanentes en las que ya he estado, el lugar al que mejor y más rápidamente me he adaptado ha sido Canarias. No es algo casual. Tenemos las mismas costumbres, comemos lo mismo, tenemos celebraciones idénticas, como en los carnavales, el léxico... Y es complicadísimo encontrar a un canario que no tenga lazos familiares o amistad con un cubano, y al revés. Y el único lugar en el mundo, bajo mi conocimiento, en el que se hace una fiesta popular tan grande en homenaje a Cuba como la de los Indianos, es en La Palma. Los ancestros de José Martí eran canarios. Y cuántos generales del Ejército Libertador cubano eran canarios... ¿Y, por historia, magnitud y presencia, tienen el justo reconocimiento institucional? Sin duda. Nada más llegar a este consulado, completé un plan de visitas muy completo a todas las instituciones. Sí reconozco que con las elecciones me recogí un poco, pues quería observar la marcha del proceso de antes y después de los comicios y, además, evitar que se me pudiera utilizar por parte de algún partido. Nunca acudí a ningún acto ni cierre de campaña... Soy amigo de todos los canarios y a ninguno le pregunto por su afiliación política, creencias religiosas o inclinación sexual. Mantenemos relaciones cordiales y de máxima colaboración con Cabildos y ayuntamientos. ¿El aperturismo comercial que está desarrollando Cuba hará que repunte la inversión canaria? ¿Puede ayudar a dinamizar las dos economías? Recientemente, el embajador de Cuba en España, Eugenio Martínez, estuvo de visita en Canarias y dio una conferencia en el Rectorado de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, con la organización conjunta de organismos vinculados a la empresa y el turismo. Tuvo una enorme acogida y convocatoria. De ahí ya salieron tres empresas de aquí que están en negociaciones para invertir, de manera inmediata, en Cuba y que se unen a las que ya están allá establecidas. Incluso estoy siendo testigo y partícipe de iniciativas ya en marcha que unen más estos dos tierras y que nada tienen que ver con proyectos empresariales... Explíquese... Yo me crié comiendo gofio en Cuba como otros muchos cubanos. Y ahora la Asociación Canaria de Cuba, que tiene, por cierto, 47.000 afiliados, ha pedido al Gobierno de Canarias que le ayude con el envío de un molino de piedra para surtir de gofio a los canarios y descendientes que viven allí. Y me han contactado a mí para que preste colaboración. El gofio desapareció de Cuba a finales de la década de los ochenta con la desintegración de la Unión Soviética, que era el principal surtidor de trigo. Porque nuestro gofio era de trigo, no de maíz. Y el trigo se dedicó al pan y a los viejos molinos se les dejó morir, sin aplicar reparaciones. Ahora eso se quiere recuperar. Para el cubano, como para el canario, el gofio ha sido esencial en la dieta. Y queremos recuperar esto, que va más allá del aspecto alimenticio, porque tiene un valor simbólico enorme. Se han implicado el Gobierno de Canarias, la Asociación Canaria de Cuba y desde este consulado brindaremos todo tipo de ayuda y colaboración en ello. Y le digo más... Continúe... El consulado en Canarias es el segundo mayor de España, después del de Barcelona, con el mérito de recoger a siete islas que no llegan a los dos millones de habitantes. Canarias es para Cuba una tierra única y especial y así se le valora. Fidel Castro hizo una escala en Tenerife a finales de la década de los noventa. Por la especial importancia estratégica que tiene Canarias para Cuba al otro lado del Atlántico, ¿podría repetirse en un futuro no muy lejano la comparecencia de Raúl Castro o alguna alta autoridad gubernamental en el Archipiélago? Gerardo Hernández Nordelo, uno de los cinco héroes nacionales cubanos, y de madre grancanaria, dijo, en pleno cumplimiento de dos cadenas perpetuas en Estados Unidos, que algún día visitaría esta tierra. Le tomaron por loco, parecía imposible y, recientemente, estuvo por aquí. Es difícil vaticinarlo pero no lo descarto. Por aquí vino nuestro canciller, nuestro vicepresidente Carlos Lage, José Ramón Fernández también. Depende mucho también de la parte española, dentro de una visita de Estado. Pero no es descabellado en absoluto.

Perfil

Ulises Barquín (La Habana, 1959) matiza, con ironía, que es «diplomático a la carrera, no diplomático de carrera». Y lo explica. Entró en 1988 en la cancillería como traductor e intérprete de inglés y persa y se promocionó en las distintas misiones desarrolladas por varios países en virtud de sus méritos y experiencia en el Instituto Superior de Relaciones Internacionales (ISRI). Su formación académica la completó en Kabul (Afganistán) «cuando todavía se podía estar allí, no ahora con la devastación que ha dejado la guerra». Pasó por todos los escalafones hasta ostentar su actual rango. Como cónsul de Cuba ha ejercido anteriormente en Guyana, Belice y Ecuador.

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