Baltasar Garzón recibe su primer Doctorado Honoris Causa en España

09/11/2009

El magistrado de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón ha sido investido hoy Doctor Honoris Causa por la Universidad de Jaén, el primero que recibe en España frente a los 21 con los que cuenta de universidades extranjeras.

Garzón, "con el alma henchida de orgullo", ha alabado, durante su discurso, la "valentía" de esta Universidad que, además, es la de su tierra ya que él nació en la localidad jiennense de Torres, para concederle el doctorado, algo que en su opinión habrían rechazado otras instituciones académicas.

Ha reivindicado la acción de un Poder Judicial independiente y ha reiterado en diversas ocasiones durante su intervención el "difícil papel" del juez, que debe transmitir que "no todo vale", al mismo tiempo que debe ser comprometido con la defensa de los derechos humanos y asumir su papel en "una lucha sin descanso por la libertad y la dignidad del hombre".

Garzón se ha referido también a la lucha contra la corrupción, muy importante en su opinión para recuperar la confianza del ciudadano, ante la que hay que mantener una postura "firme y decidida".

El magistrado ha querido transmitir un mensaje de esperanza en referencia al terrorismo porque cree que en España se acabará pronto con él, ya que se está empleando toda la voluntad, conocimientos y esfuerzos, y se cuenta con los medios, las personas y el conocimiento suficiente "para expulsar del territorio español esta lacra vergonzosa, violenta y obsoleta".

La concesión del doctorado a Baltasar Garzón fue aprobada por el Claustro Universitario de la UJA en octubre de 2008 a propuesta del Departamento de Derecho Eclesiástico, Internacional Público, Procesal y Romano, por su calidad profesional y académica, acreditada en una vida dedicada al oficio jurídico desde que en 1980 accediera por oposición al cargo de Juez de Primera Instancia e Instrucción.

El profesor Juan Manuel Faramiñan, que ha presentado al juez durante el acto, lo ha calificado como un "hombre de honor" que ha demostrado en España y fuera de ella que "no todo vale".

Asimismo, ha destacado que a pesar de ser una persona pública es un desconocido, "un hombre reservado e íntimo" que trabajó como albañil, camarero y expendiendo gasolina para poder pagarse los estudios.

Por último, ha llamado la atención sobre el trabajo del juez como "pionero en las técnicas de investigación sobre la criminalidad organizada, adelantándose a su tiempo".