Arroyo no se acuerda de que admitió su culpa

20/06/2006

El ex alcalde de La Oliva Domingo González Arroyo pidió ayer al fiscal excusas por no recordar el día en el que admitió al juez que había contratado como tópografo municipal a su yerno y lo había mantenido en el puesto 15 años. «Permítame que no me acuerde», dijo.

Pérez Palma, ex yerno de Domingo González Arroyo, fue despedido en 2003 como topógrafo municipal de La Oliva, tras 15 años en el puesto, al constatar el equipo de gobierno (PSOE) de la corporación entrante que la persona que durante 15 años había sido conocida como el topógrafo del Ayuntamiento de La Oliva carecía de título académico.

Pérez Palma demandó al Ayuntamiento y lo llevó a juicio ante el Juzgado de lo Social, y el Ayuntamiento perdió el pleito (en primera instancia) precisamente porque Domingo González Arroyo, ex alcalde de La Olivas y presidente del PP en Fuerteventura, compareció a testificar en aquel juicio y, según consta acreditado documentalmente, reconoció que él mismo «había contratado a Pérez Palma a sabiendas de que este carecía de la titulación necesaria para ejercer como topógrafo».

Pero la supuesta 'machada' con luz y taquígrafos de González Arroyo no fue gratuita: el Ayuntamiento de La Oliva tomó nota y presentó querella contra él y contra el ex yerno por prevaricación e intrusismo, el fiscal hizo suyos los cargos, y ayer, por primera vez en su vida, Arroyo y su ex yerno se sentaron en el banquillo de los acusados de la Sala de lo Penal del TSJC -como diputado, goza del aforamiento que otorga competencia a la Sala- . El juicio quedó visto para sentencia en tres horas.

Cuando, ayer, el fiscal recordó a Arroyo sus palabras ante el Juzgado, el ex alcalde respondió: «permítame que no lo recuerde».

González Arroyo aseguró 'por sorpresa' -no había mantenido nunca ante durante la instrucción del caso esta tesis- que Pérez Palma había trabajado para el Ayuntamiento de La Oliva como «maestro mayor de obras», y dijo que su cometido era vigilar «que todo estuviera bien, que no faltara de nada, que hubiera cemento, que estuvieran las grúas y los dumper, que las ruedas de las carretillas no estuvieran pinchadas» en las obras de la Corporación, sobre todo a la hora de levantar «centros culturales y plazas públicas».

"Yo no fui"

En referencia al contrato que permitió a Pérez Palma trabajar durante 15 años como topógrafo, el ex edil alegó que el documento no lo había hecho él sino «la persona que estaba dedicada a eso, la que ahora es la secretaria de la Corporación». Admitió que él lo había firmado, pero apostilló que «con la mejor intención» y «sabiendo lo que ponía».

Admitió que en el contrato se especificaba que Pérez Palma pasaba a trabajar para el Ayuntamiento en calidad de «topógrafo», pero reiteró que verdaderamente se dedicaba a hacer «inventario de caminos, de propiedades, como maestro mayor, porque el Ayuntamiento tenía una 'empresita' para hacer sus obras públicas y asi se desarrolló La Oliva».

En referencia a los conocimientos de Pérez Palma, González Arroyo indicó que mejor él con sus conocimientos que «un albañil o un maestro pedrero», y añadió: «tiene unos pocos (conocimientos) más que yo, y yo soy capaz de dirigir cualquier obra».

Ente la prueba presentada al juicio, figuran al menos una decena de informes firmados por Pérez Palma en calidad de topógrafo, y dirigidos al alcalde, sobre alineaciones y rasantes de obras ejecutadas en La Oliva durante el mandato de González Arroyo. Éste aseguró que nunca había sido consciente de que Pérez Palma firmara estos informes, y alegó que en la oficina técnica del Ayuntamiento de La Oliva había otros profesionales titulados que se encargaban de hacer esos trabajos.

Formaron sala los magistrados Antonio Castro (presidente), Margarita Varona (ponente) y Fernando de Lorenzo.

 

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