Arnaiz anula el consejo y deja paso a Emilio Mayoral

El Gobierno formalizará hoy la destitución de José Manuel Arnaiz como presidente de la Autoridad Portuaria de Las Palmas y el nombramiento en su sustitución de Emilio Mayoral, dirigentes socialista. Ante esta situación, Arnaiz optó ayer por suspender el Consejo del Puerto y dejar en manos de su sucesor las decisiones estratégicas.

Rafael Álvarez Gil
RAFAEL ÁLVAREZ GIL

El todavía máximo directivo de la Autoridad Portuaria de Las Palmas sorprendió ayer a los miembros del Consejo de esta entidad anulando la reunión que, pese a las presiones del PSC, había convocado el miércoles de la semana pasada con un intenso orden del día lleno de expedientes estratégicos y, en algunos casos, conflictivos.

Arnaiz optó por suspende el encuentro al entender que este tipo de decisiones «deben adoptarse bajo el mando del nuevo presidente», según confirmaron fuentes próximas al presidente del Puerto de esta provincia. «Si va a haber un nuevo presidente, que sea él el que tome las decisiones», aseguraron estas mismas fuentes que dijo ayer José María Arnaiz.

Otra de las razones que forzó la anulación del Consejo de la Autoridad Portuaria fue el acuerdo adoptado el pasado sábado entre nacionalistas y socialistas para dejar sobre la mesa los expedientes polémicos. Este pacto bloqueaba la mayoría de los asuntos de enjundia que Arnaiz incluyó en el orden del día y que llevan varios meses retrasándose. El presidente del Puerto comprendió que el Consejo sería de puro trámite y, de una manera u otra, dejaría en evidencia su debilidad y soledad.

Como es lógico, la suspensión del Consejo poco tiempo antes de la hora prevista para su inicio supuso la confirmación oficial de que la destitución de Arnaiz se aprobará en la reunión del Gobierno regional de hoy. El último escollo para este cese se salvó el pasado sábado cuando el consejero de Economía y Hacienda, José Carlos Mauricio, y el diputado socialista José Alcaraz firmaron e hicieron público un acuerdo sobre «política portuaria en Canarias».

Dicho documento marca la línea de trabajo que deberá de seguir Emilio Mayoral en asuntos tan polémicos como la introducción del gas en las Islas, el istmo de la capital grancanaria o la ampliación del Puerto de Arinaga.

En concreto y según el acuerdo firmado por el dirigente nacionalista y el socialista, el ex alcalde de Las Palmas de Gran Canaria tendrá que trabajar desde la presidencia de la Autoridad Portuaria para la instalación de una planta de regasificación en Arinaga. El pacto indica que «los puertos deben favorecer con instalaciones adecuadas la ampliación y diversificación del suministro energético. Para ello deben propiciar la introducción del gas...en esta línea los puertos de Granadilla y Arinaga son fundamentales».

También tendrá que seguir adelante con los planes de Arnaiz para ampliar este puerto de forma que pueda convertirse en una infraestructura «complementaria» al de la capital. «Los puertos de Arinaga y Granadilla son, en ambos casos, puertos complementarios...cuyo desarrollo tiene que ser conforme a los acuerdos alcanzados en el Parlamento de Canarias y con los ministerios de Fomento y Medio Ambiente», dice textualmente el texto rubricado por Mauricio y Alcaraz.

En cuanto al proyecto del istmo de Las Palmas de Gran Canaria, el acuerdo cerrado entre PSC y CC obligará a Emilio Mayoral a «disponer del máximo consenso institucional y político, realizar los máximos esfuerzos de compromiso, negociación y gestión para sacar adelante estas operaciones vitales para la calidad de vida de los canarios».

El PSC 'toca poder' tras meses de negociación

El nombramiento de Emilio Mayoral como nuevo presidente de la Autoridad Portuaria de Las Palmas supondrá para los socialistas el primer toque de poder tras el acuerdo alcanzado con CC para apoyar al Gobierno en minoría de Adán Martín.

De hecho, el relevo de Arnaiz fue uno de los primeros objetivos que se marcó el PSC tras la ruptura del pacto entre nacionalistas y populares. Los socialistas entendían que su apoyo al Ejecutivo de CC llevaba implícito el nombramiento de un dirigente socialista en el Puerto. Este organismo depende del Ministerio de Fomento que deberá ser el órgano que, tras la decisión del Consejo de Gobierno de hoy, publique en el Boletín Oficial del Estado la designación de Emilio Mayoral.

Una gestión marcada por la conflictividad permanente

26 meses de gestión y ni un sólo día de paz institucional. Así se define la trayectoria del ingeniero José Manuel Arnaiz al frente de la Autoridad Portuaria de Las Palmas. Coronado como ex director financiero del Puerto, ideólogo de Serviport (el nudo informático portuario) y ex vicepresidente de la Confederación Canaria de Empresarios, José Manuel Arnaiz, nacido en Cantabria hace 37 años, alcanzó la presidencia en el peor momento de la crisis interna de Coalición Canaria.

Suplió a Luis Hernández en una coyuntura adversa para los pactos políticos: verano de 2003, a escasos meses de los comicios generales de marzo. En ese entonces, pocos imaginaban el giro que daría la Carrera de San Jerónimo tras los atentados de Atocha. Corrían tiempos de vinos y rosas entre nacionalistas y populares, pese a que CC en Gran Canaria caminaba hacia un desahucio de siglas por los enfrentamientos entre los sectores de Román Rodríguez-Carmelo Ramírez con José Carlos Mauricio.

La balanza se inclinaba transitoriamente hacia Mauricio al lograr que Paulino Rivero y Adán Martín desplazaran a Román Rodríguez del Gobierno regional. Eso permitió que los mauricistas ejercieran un mayor dominio sobre la estrategia portuaria en alianza con José Manuel Soria y Pepa Luzardo. Entre todos, abrigaron el istmo (concurso de ideas cerrado), el frente marítimo, la Base Naval, la regasificadora de Arinaga y la reducción del dique Reina Sofía sin pensar que existía la posibilidad de que las generales dieran el triunfo al PSOE.

En aquel invierno de 2003, donde CC y PP definen con Arnaiz las actuaciones más prioritarias con apenas una oposición en el consejo de administración (la de Antonio Morales, alcalde de Agüimes, hoy destituido por CC), estalla el primero de los escándalos tras conocerse que el concurso de ideas del istmo se llevará a cabo pese a la divergencia con el Colegio de Arquitectos, que ya había amenazado con denunciar el proyecto ante la autoridad comunitaria.

Empezó así el vía crucis particular de Arnaiz. Desde entonces no pegaría ojo, sobre todo, tras la noche electoral del 14-M. El empuje de los socialistas daría al traste con los acuerdos entre Mauricio, Soria y Luzardo, sobre todo, tras la salida del PP del Gobierno regional. En paralelo, el PSOE apisonaba hasta el tuétano con su sabia y todopoderosa experiencia administrativa. El primero en actuar contra las imprecisiones de Arnaiz fue el Ministerio de Fomento. La Secretaría General y Puertos del Estado demostraron que los procedimientos de Arnaiz eran cuanto menos irregulares e impusieron el aforismo de que en política no vale todo.

Hubo acto de oficio contra el concurso de ideas hasta que se subsanó el expediente ante la Unión Europea; o sea, concurso paralizado para gran irritación de Pepa Luzardo, que pidió la cabeza de Arnaiz como el personaje de la reina en Alicia en el país de las maravillas.

Pero el ciclón llegó con el dique Reina Sofía. La reducción en 700 metros exigida por Luzardo para garantizar la servidumbre de vista en la avenida marítima, propiciaría la desaparición de 67 millones de los fondos de cohesión en los presupuestos del Estado. Fomento sostiene que la actuación de Arnaiz, tratando de reconvertir la subvención del Reina Sofía a La Esfinge, es improcedente. Esta partida, vital para el saneamiento de las cuentas y los créditos con los bancos (80 millones), se complementa con otras controversias, como el aumento de las zonas operativas para transbordos (ojo, a la retirada de una línea de 8.000 contenedores de MSC) en el dique León y Castillo; la incertidumbre de la plantilla de portuarios (recuérdese el intento de agresión al presidente de Puertos del Estado); las obras y el gas en el muelle de Arinaga o el conflicto con Matías Marrero por las extracciones en La Isleta.