Año de recortes con-tensión

Las empresas canarias se mantendrán a la expectativa antes de abrir su cartera de inversiones. 2011 arranca marcado por los nubarrones de las economías periféricas de la UE y la celebración de elecciones locales en mayo. Un portavoz empresarial admite que la mitad del año «será casi inhábil. Hasta el último cuatrimestre no observaremos un poco más pulso».

Las estimaciones para las Islas es que la actividad inversora descenderá en torno a un 20% como consecuencia de la ralentización del turismo, la caída del consumo, los riesgos del desempleo y la pérdida de liderazgo en la Administración para promover concursos públicos. «Todavía deben resolverse las dudas del sistema financiero y de la armonización fiscal europea para aliviar la difícil situación de la economía. La restricción del crédito y los altos costes de financiación condicionan las decisiones de los empresarios, desde renovar equipos hasta buscar nuevos negocios».

Las empresas isleñas dejan atrás un 2010 aciago caracterizado por la destrucción masiva de empleo (270.000 parados) y la pérdida de fuelle del sector servicios. El dato más fiable para evaluar el impacto de la demanda interna lo constituye el tráfico portuario (el Índice Báltico), principal vía de abastecimiento y pedidos del Archipiélago. «No pasará del 2,2% tras superar, eso sí, un brutal descenso de más del 10% en 2009. Ha habido mejora, pero el rimo es todavía lento».

La confianza empresarial ante el año que empieza es de «pleno escepticismo», según fuentes de las dos patronales isleñas. La convocatoria de elecciones para mayo «va a deformar» la visión «exacta» de los acontecimientos. A las empresas les preocupa el control del déficit público, porque, simplemente, «no se hacen los deberes».

La patronal de Las Palmas se queja de «una inflación normativa inadecuada que influye en las inversiones», un sobredimensionamiento de las plantillas de funcionarios y un «exceso» de control sobre concursos «que no terminan de ser transparentes». «El sector público es la único que puede generar ilusión, como viene ocurriendo en Estados Unidos, ahora bien deben superarse males endémicos, como la morosidad, que agrieta y debilita a los proveedores». UGT, CCOO e Intersindical coinciden con las patronales en la incidencia de los comicios, aunque «no debería ser así».

«A los partidos en el poder les va a provocar una sangría la palabra crisis y van a escabullirse de sus responsabilidades. Nadie va a liderar decisiones dolorosas porque después les pasa factura en las elecciones. Y en ese momento no nos valdrá que las empresas culpen sólo a la Administración de los males de la economía. A las empresas les preguntaremos cuánto han invertido en formación y en competitividad, dos conceptos muy manidos hoy, pero donde la clase trabajadora y los sindicatos no somos responsables. Los empleados son los que sufren con más tensión los recortes en inversión».