Ana María García: "A los niños les encanta mirar a los peces"

23/01/2014

Si es la primera vez que se visita el aeropuerto de Fuerteventura, es difícil no pararse un momento para contemplar su acuario. Sobre todo los niños se quedan embelesados con el colorido de los peces. Ana María García cuida del acuario desde hace unos 13 años.

Aunque quizás no esté en la mejor ubicación para ser descubierto por los miles de turistas que llegan en avión a la isla cada año -un pasillo que se ubica a medio camino entre los accesos a la terminal de salidas y a la de llegadas-, el acuario es uno de los principales atractivos del aeropuerto de Fuerteventura. «A los pasajeros les encanta y habitualmente se hacen fotos. He visto a padres traer un taburete desde la cafetería que hay justo enfrente y ponerlo delante del acuario para darle de comer a niños pequeños  mientras están entretenidos mirando a los peces», explicó ayer Ana María García García, que cuida del acuario del aeropuerto majorero desde hace aproximadamente unos trece años.

El trabajo de Ana María, que además es propietaria del Acuario Capri en Puerto del Rosario, consiste en alimentar a los peces y mantener en buenas condiciones el acuario. «Todos los días les doy de comer, controlo la temperatura del agua y me aseguro de que los filtros y el aireador estén funcionado bien», añadió.

El mantenimiento conlleva también controlar el nivel y el PH del agua. Además, «una vez al mes se hace una limpieza del fondo y una vez al año del filtro». 

El acuario del aeropuerto de Fuerteventura, que tiene una capacidad de entre 12.000 y 14.000 litros de agua, cuenta con más de un centenar de coloridos peces. Su cuidadora, Ana María García, asegura que en el aeropuerto de Madrid hay otro acuario, aunque «más pequeño». 

Ejemplares de 15 años. La mayoría son cíclidos. También hay variedades como el tiburón bala, el pez loro, el pez limón, el óscar, la corydora (pez de fondo al que se ve corriendo). «Lo que predomina es el pez limón. También tenemos limpiacristales de algunos clientes de la tienda a los que ya no les cabían en la pecera, y ahora vienen a ver a sus peces al aeropuerto», explicó Ana María García. Aunque resulte sorprendente, la cuidadora del acuario asegura que hay «algunos ejemplares de pez loro y barbos que pueden tener unos 15 años de edad aproximadamente», es decir, que viven en el acuario desde que se inauguró el nuevo edificio del aeropuerto de Fuerteventura. 

La alimentación está basada en «escamas y piensos especiales». Ana María les echa de comer «a ojo» una vez al día.