Álvarez: «El cómic en España aún se ve como subcultura»

Carmen Delia Aranda
CARMEN DELIA ARANDA

Juan Álvarez Montalbán lleva 22 años trabajando para la revista El Jueves. Así y todo, confiesa que vivir del cómic en España, sin trabajar para ediciones extranjeras, es un milagro. Esta semana visitó la Isla para presentar 1968 Un año de rombos, un libro en el que ha volcado sus recuerdos infantiles.

El historietista murciano Juan Álvarez Montalbán (1960, Mazarrón) presentó el viernes en la capital grancanaria, 1968 Un año de dos rombos, su primer libro monográfico publicado por una editorial ajena al semanario de humor gráfico El Jueves. El dibujante, padre de Los Mendrugos y de Lucía, gabinete de sexología, sostiene que en España el cómic se considera «subcultura».

«Estamos a años luz de Francia. Allí está asumido como parte de la cultura. Aquí, como subcultura. Te ven leyendo un cómic en cualquier sitio y la gente piensa que ya no tienes edad para eso», lamenta el creador. Un dato que revela la escasa aceptación del género entre los españoles es que en Francia un cómic exitoso puede alcanzar los 200.000 ejemplares vendidos, mientras que en España, unos 30.000. « Arrugas y María y yo han vendido 35.000 ejemplares. Eso, en España, es un triunfo», comenta. De hecho, explica que vender 5.000 ejemplares de un libro de cómic en el territorio nacional se puede considerar un buen resultado. Sin embargo, este volumen de ventas sería del todo insuficiente en otro tipo de literatura.

«Que el cómic pueda emocionar y llenar como cualquier otro libro ha sido un gran descubrimiento para los españoles. De repente, Paco Roca ha contado cosas sobre su abuelo, que tiene alzheimer, lo ha puesto sobre el papel en dibujos y la gente se ha quedado muerta porque se emocionaba con el dibujito», explica este difusor del género, que organiza el Salón del Manga de Murcia y coordina el Aula de Cómic de la universidad murciana.

El autor sostiene que vivir del cómic en España, sin editar en el extranjero, es muy complicado. De hecho, él lleva doce años publicando casi mensualmente historietas eróticas en la edición estadounidense de Playboy. «Casi todos los dibujantes de Playboy son norteamericanos. Jorge G., que da color a las viñetas, y yo somos los únicos españoles», aclara el dibujante, que desconoce en cuántos países se han publicado sus tiras eróticas, porque la edición estadounidense de la revista distribuye páginas a petición de los distintos países del mundo que imprimen sus ediciones nacionales. Además, confiesa que le gusta este trabajo porque para él es un desafío mensual. « Playboy tiene unos límites. No es pornográfico. Me parece más interesante y sensual la omisión, lo que no se dice y no se enseña. Todo el mundo puede dibujar sexo explícito, pero erotizar a una persona sin enseñar nada es un reto», asegura.

PROYECTO. El dibujante está buscando salida para su trabajo en otros soportes, como el digital. De hecho, está embarcado en una aplicación diseñada para tabletas. «Lo lanzaremos en septiembre. Estamos pendientes de App Store. Hemos hecho una biografía para jóvenes y niños sobre un científico universal».

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