¡Alí-Babá y la financiación sanitaria!

Había una vez un lugar con muchos "rincones" diferentes, donde sus gobernantes, movidos por el noble afán de incrementar el bienestar de sus ciudadanos, determinaron garantizar en todo momento y ante cualquier eventualidad la salud de los mismos.

LUIS PAREJA

Sabedores de los olvidos que el tiempo a la memoria produce y de las debilidades que algunas naturalezas, fortalecidas por las ambiciones, se procuran, convinieron, tras largas conversaciones, superar sus propias posiciones que a las percepciones del mundo les ataban, para de forma generosa, devenir en un sistema sanitario público, universal y gratuito que a todos alcanzase.<p> Escribanos y leguleyos, prestos en sus aportaciones, indicaron la dirección de un compromiso "de todos y para todos", trasladando al papel (que todo lo soporta) aquella promesa intemporal, deseada y necesaria, para cuantos aquellos (cumplieran o no con "sus rincones") pudieran afrontar otros menesteres, sabiendo ya que su salud estaría siempre garantizada. <p>Este podría ser el inicio de un cuento con final feliz, si no fuera porque aparte de los cuentistas, las ninfas con máster en la cuestión sanitaria, los apóstoles del victimismo eterno y los encantadores de serpientes, no fueran los protagonistas.<p>El curso político se ha reanudado. Con él en la cercanía, una conferencia de presidentes, convocada para garantizar que la salud y su cobetura, puedad determinarse en pura congruencia con las normas, los derechos y el sentido común. <p>Llama la atención, que en la intención de algunos convocados, tuvieran más que ver otras consideraciones, tales como descoloque temporal, exceso de sol e incluso pude que simplemente sean las luces que iluminan las excelentísimas neuronas de sus dignidades.<p> Sea como fuese, al final, de lo único que se trata es de obtener el mayor trozo de tarta de unos presupuestos generales (los del Estado), que ni son ilimitados, ni se deben confundir con el Banco Vaticano, siempre presto con la bendición divina a condonar los pecados y pecadillos de aquellos fieles, que aún declarándose en munchas ocasiones (cabeza erguida y mano en el corazón) autosuficientes (por sus noble convicciones nacionalistas), acaban finalmente por acudir al malvadísimo centralismo estatal (que nunca les comprende) para que les saquen de los apuros contraídos. <p>Me parece injusto que si así resultase se penalizara a aquellas comunidades que pusieron un mayor esfuerzo y profesionalidad en el control del gasto sanitario. Deuda, o lo que es lo mismo, incumplimiento de lo acordado, habiéndose producido la contraprestación. En todas sus manifestaciones (amortizable, consolidada, exterior, flotante, interior, pública y tributaria) y déficit, del latín deficere -faltar cantidades necesarias para levantar las cargas, habiéndose ya reunido todas las partidas destinadas a cubrirlas. <p>Así son las cosas, hablar al día, la hora y la fecha del mantenimiento del sistema público sanitario, exige cuestionar estos dos conceptos, que aunque referencialmente esbozados, indican la sensibilidad de unas Comunidades frente a otras. Doliéndome los problemas que nos atañen (Canarias).¿Cuál es la situación? Lo primero que me pide el cuerpo es un paquete de Klinex. <p>Lo segundo recordar más de doce años de gobiernos ininterrumpidos de CC/PP y PP/CC , que aún no dudando de sus puros, castos y hermosos deseos, a mi juicio simplemente tuvieron presupuesto más presupuesto y años tras año, otras prioridades. <p>Constituyeron con sus pertinentes bolsas de dietas, comités de sabios, que habiendo anticipado crecimientos demográficos, el impacto de la inmigración irregular, el envejecimiento de la población y hasta la transmigración y época de reproducción de los calderones, no vertieron sus recomendaciones en adecuar progresivamente el sistema a las nuevas situaciones. <p>Administraron. Nunca gobernaron. Se gastaron lo inimaginable en informes técnicos para proyectos monumentales, contratas y subcontratas "bajo sospecha", esculturas del más allá, proyectos de tranvías, ex presidentes USA (eso sí sin Levinskis), viajes programados a la luna, pasando por las ferias de turismo sin faltar un solo detalle a ningún miembro del séquito, auditorios, tan incorporados al paisaje que sus siluetas y perfiles, a los gastado, exigieron de la lámpara de la lámpara de Aladino. <p>Y claro, aparte de aquellos decidieron las prioridades, sus prioridades, la ausencia de un modelo de gestión sanitaria depolitizada y por tando profesionalizada, capaz de sobrevivirles. <p>Miren, yo creo en la descentralización. Apuesto claramente por un modelo federal que, respetando un nucleo vertebrador, tenga la capacidad de configurar las diferencias de todo tipo e índole social, política y económica. Al hacerlo, la corresponsabilidad entre el Estado y las comunidades ( en mi hipótesis federaciones) afrontan desde la equidad y por tanto la no discriminación, respuestas eficaces ante los problemas reales de los ciudadanos.<p>Es preciso que el Estado constituya un fondo de cohesión para confrontar, desde esa corresponsabilidad los déficits existentes. Es necesario transferir capacidad normativa a las comunidades, de tal forma que estas puedan eficazmente incidir y gestionar las competencias asumidas. Y por supuesto considera básico un gran acuerdo parlamentario, que supere la temporalidad de los gobiernos de turno, pero que posibilite la estabilidad de un sistema público que debe garantizar el derecho más elemental y fundamental que todos los ciudadanos tenemos: la Salud. <p>Es recomendable consensuar, a partir del tabaco, alcohol, hidrocarburos, IGIC, reserva de inversiones, ..., etc, un marco impositivo, fuente directa de financiación del sistema. Y al hacerlo, definir un marco que impida la utilización bastarda de lo acordado, según la coyuntura, o la capacidad del interpelante. <p>Y si finalmente ustedes me preguntaran, cómo se identifica una sociedad moderna, yo les diría ... por la educación, por la justicia (en todas sus manifestaciones), por la seguridad y por supuesto porque es aquella donde no se permite que un ciudadano muera estando en una lista de espera.